viernes, 16 de diciembre de 2016 0 comentarios

Mentiras


                                  
                                                           MENTIRAS

         -Señora. Ayúdeme. Nada tengo para comer, para mi hijo. Míralo.
         Mira sus ojos tristes, su semblante famélico, su extraño desconcierto...
        - Dime señora ¿por qué él no tiene lo que tus nietos tienen? ¿Por qué no tengo lo que tus hijas tienen? Yo no quiero pedir, me duele tanto... quiero trabajo, eso quiero por favor. Déjame arreglar tu casa para alimentar a mi hijo hoy y mañana... no sé lo que haré mañana, pero hoy tu me puedes ayudar, por favor.
         La mujer la escucha librando una batalla consigo. Si hoy la ayuda mañana estará igual y ella no va a mantenerla. Quiere alejarse y lo intenta, pero no puede. Sabe que al no ayudarla no tendrá paz a lo largo del día. Por fin cede.
         -Está bien. Sube a mi casa, te pagaré dos horas de trabajo, pero no puedo todos los días.
         -Gracias señora.
          Tímidamente sube tras ella y ya en la casa escucha los deseos de esa “generosa” señora. Los realiza con la mejor diligencia que puede poner y a la hora de marcharse, la señora le paga lo convenido y le da algunas viandas. También le regala una caja de pinturas para el chiquillo. La madre muy joven, extranjera, débil, maltratada por las circunstancias de la vida se marcha agradecida. ¿Podrá volver? –Piensa- y se vuelve en el rellano para pedírselo. No llega a hacerlo, la señora sonriente le dice: hasta el próximo martes y cierra la puerta. Los demás días ¿qué será de ellos? –se pregunta- ¿Hallará otra casa?
         Este pensamiento la persigue todo el día. Puede hacer más y lo sabe y también sabe que no está dispuesta a hacerlo.
         Participa en el grupo de la parroquia donde en amistad cristiana, al menos eso se pretende, se profundiza en los Evangelios, las palabras de Jesús. Opina como las demás. Sonríe como las demás. Reza el Padrenuestro con las manos enlazadas con las demás. Se marcha hacia su buena casa sabiéndose una mentirosa, como las demás.                   
                                                                                 28  oct.  2010
                                               


miércoles, 29 de junio de 2016 0 comentarios

El Viento Caza Gaviotas (Va a ser al momento)


                                                                                                                                   
                                           
                                                                             El viento caza gaviotas

   Un viaje de paseo por la laguna enorme que se cierne en lo alto de los cerros, en la barca de remos, sentada frente a él contemplando su rostro a placer. ¡Qué guapo! Pienso, que atractivo y atrayente, me hipnotiza con su mirada clara de luna plena, en la oscuridad de la noche cuando el sol aún se queda.
   Hace tiempo que nos conocemos y de temas íntimos no hablamos, solo con miradas nos comunicamos.
   Presiento que hay algo en su vida que lo hiere y desear saberlo quisiera, mas, me guardo de aplacar mi curiosidad con interrogantes que apartarme de él, pudieran.
   La tarde, ¡qué hermosa! Parece un regalo primoroso que la Naturaleza nos hiciera. Mis párpados sucumben al ensueño que a mi sentimiento aflora, y me sumerjo en mi sosiego con mi mente vacía de ideas. Nada tengo en mi interior que me distraiga, salvo el embrujo de su amparo desde que lo conociera.
   Han pasado…varios meses, no sé cuántos, no los cuento, solo son momentos sucesivos que me llenan de contento. El batir de alas escucho rompiendo mi pensamiento, las gaviotas juguetonas o en busca de sustento. Recuerdos. Recuerdos acuden a mi mente. Recuerdos.
   Aquél primer día paseando por la ría en la ruta de turistas, admirando el paisaje que casi todo lo rodea; mi mirada en el agua por descubrir algún delfín que nos han dicho que hay muchos y en un momento dado, levanto la mirada a un lado y lo veo, me está mirando, retengo su mirada y ya quedo atrapada.
   Se levanta fuerte brisa, el viento se alborota y como en un encantamiento se lleva las gaviotas, eso parece pues todas a una en su dirección se van, formando una volátil columna que, al alejarse parece ser que el viento las cazase.
   Desde entonces caminamos al unísono separándonos solo los momentos precisos. Es huésped de mi casa. No le pregunto ni me explica. Presiento que algo oculta y lo respeto, si un día quisiera me lo desvelaría, mientras tanto gozo de su sosegada compañía. No me hace preguntas ni lo necesito. Estamos juntos, habrá un momento para explicaciones, pienso a veces, o no lo habrá. ¿Habrá un momento para el compromiso?            
   Llegamos al embarcadero y brincamos al terreno firme que nos acoge presuroso, cual si  comprendiera que necesitamos llegar pronto a desfogar nuestro amor tumultuoso. Qué extraño destino, más parece desatino. Dos almas que se desconocen y se complacen; dos cuerpos que se conocen y se acoplan en éxtasis desbordante.
   Miro al cielo. Hoy lo tengo aquí, mañana, qué será mañana. Miro las estrellas y siento un escalofrío. Parece que me quisieran hablar y me retiro.
    No está a mi lado ni en la casa. Me siento en el porche y…aquí sigo. Aquí sigo.  
                                                                                                                                          29  Junio  2016
                                                                                                      *****


martes, 28 de junio de 2016 0 comentarios

Sonó tu Voz y el Viento se Hizo Música (Este verso es de Ángel Blázquez Sánchez) (Va a ser al Momento)



Sonó  tu Voz

El día no era meritorio para ser vivido,
ninguno lo es con el corazón dolido.
Anoche, solo anoche, éramos uno
y amanezco solo, triste, taciturno.
Qué extraño mundo se ha trastocado en la noche
entrando libre, en mi aposento. Cual fantoche
he sentido el abrir de mis ojos, enrojecidos
por la ausencia de sueño, en horas, abatido.
Al borde de la cama sentado me hallo,
sin saber si amanezco o es un ensayo
de una vida que no siento como mía,
llegándome sus lamentos de la lejanía.
Sin esperanza meso los cabellos en mis sienes
desconociendo el porqué de mis vaivenes.
¡Maya, eres en mi vida todo! 
sábado, 25 de junio de 2016 0 comentarios

Verano




                    



  Verano
    
        Aquí estás, ya tus rayos percibo,
fuertes, poderosos, ardientes,
impregnando mi agrietada piel
cual en la garganta el aguardiente.
        Despojas a múltiples vegetales
de sus últimas prendas en yermos paisajes
ya secos de rocío, de llorosas nubes carentes
para adornarlos luego de frutos y nuevas flores
de exquisitos sabores y delicados colores,
mientras te muestras contento
regodeándote con la indolencia de la gente,
permitida en tus días, incomprensible en otro tiempo.
        Los niños y mayores sin tiento
disfrutando de tus bienes generosos,
libros olvidados los unos,los otros
despojados de sus diarios quehaceres
precisos, por ganarse su sustento.
        Nos abres los ojos hacia el mar,
más tuyo, más azul, más sereno, más nuestro,
brindándonos los diamantes de tu arena
para reposo y goce de los cuerpos.
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Recuerdo Angustioso

   

                                                                           Recuerdo  Angustioso


    Aquella noche no serían las cosas fáciles tal como el tiempo se presentaba. Amanecía un día hermoso y todos madrugamos jubilosos. Aparentaba, eso sí, que la tarde sería extraordinariamente bochornosa y que no se conformaría con apaciguarse sin más, debería dar guerra y vaya si la dio.
      Por la mañana salimos alborozados hacia el campo sin rumbo fijo y así fue como nos adentramos por el bosque con el coche hasta que los carteles nos prohibían avanzar más en él con las cuatro ruedas. Cargamos con los pertrechos para pasar el día cargados de viandas, juegos, y una gran dosis de alegría. Los primos unidos por primera vez en una excursión familiar colectiva. No faltaba ningún hijo, ningún abuelo, ningún padre o madre; abuelas sí, las tres que habían abandonado este mundo ingrato dejando un gran vacío, pero, en cambio al toque de llamada nadie había rechazado su presencia y desde diferentes puntos del país, diligentes habíamos acudido.
     La idea surgió del hermano menor, quién, ante la inminente marcha del país a tierras lejanas por causa del trabajo tuvo la idea de juntarnos antes de su partida pues su estancia lejos, prometía ser larga.
     Llegamos a una zona frondosa y bella que admiramos con deleite y dejando a cubierto los víveres inalcanzables para las hormigas u otros insectos a continuación nos dispusimos a mover el cuerpo dividiéndonos en grupos, según las preferencias de cada cual, así fue como en no demasiados minutos unos jugaban tenis, otros practicaban bicicletas, inseguros sobre ellas  pues eran aún pequeños, los abuelos hacían ejercicios de gimnasia aprendidos en su centro y hasta sobre la mesa de campo se preparaba una tarta de galletas para el postre de la comida casera en la que habían participado casi todos cada cual con su ciencia y disposición para las recetas culinarias aunque, las reinas de la comida fueron sin duda la tortilla y las croquetas, pero se dio buena cuenta de los rusos, los pimientos verdes fritos y los rojos que se habían dejado asar sin quejido alguno. Más alimentos hubo, por supuesto, pues en el campo nada es mucho y todo es delicioso.
     Un tiempo de tertulia mientras la tripa hacía su función y poco a poco vuelta a las diferentes actividades. Mi mujer le dio al ganchillo al que está enganchada haciendo labores magníficas que aprendió de su madre. Cuando saca la labor se le ilumina la cara, yo lo advierto y me encanta porque en esos momentos…es …todavía más bella.
     Se hizo tiempo y sitio para la merienda y disponiéndolo todo estábamos cuando sin apenas aviso previo se escuchó un lejano trueno; bueno no parecía amenazante pero en mitad de la tardía fiesta el cielo fue perdiendo los reflejos dorados del sol que antes había lucido hermoso y se fue oscureciendo, tanto que decidimos recoger aprisa para llegar a los coches alejados.
    No pudimos llegar a tiempo. Cada cual cogía a los niños que podía  mientras cargaba con los enseres que llevaba consigo y, estalló una lluvia tan abundante y fuerte que se anegaron de agua los senderos, de tal suerte que ya no sabíamos dónde estaban y poco a poco nos fuimos dispersando calados hasta los huesos.
     Tras gran esfuerzo nos congregamos junto al refugio de los coches y fue entonces cuando echamos en falta a Jaime, mi pequeño, mi tesoro entre mis tres tesoros predilecto, no por amarlo más, que más no puedo, sino por ser el más débil de todos cuántos éramos.
     El desconcierto total y, dejando a los niños en los coches nos dispersamos en su búsqueda mujeres, maridos y abuelos.
    Pasamos momentos angustiosos y nos reencontrábamos a ratos sin su encuentro. Entre la oscuridad de la tormenta y la noche que empezaba a estar cayendo nuestra angustia aumentaba y el pánico salió a nuestro encuentro. Ofuscados seguíamos la búsqueda sin recompensa en nuestro esfuerzo.
     Un coche de un forestal llegó a los abuelos. Éstos lloraban como niños. Callaban como mudos y, por fin, nos llamaron a voces y todos corriendo acudimos a su encuentro temiendo también por ellos. Nuestra agonía había terminado porque con los forestales venía mi pequeño. No puedo olvidar aquella tarde, ni tampoco quiero porque…sufrimos tanto… pero qué emoción sentimos luego.
     Aún lloro al recordarlo. Aún tiemblo ante mis nietos y que los dejen a mi cargo… me da miedo, Mucho miedo.
 
                                                                                               *****                                                                18  Mayo 2015


    
sábado, 7 de mayo de 2016 0 comentarios

Mis Últimos Meses (Va a ser al momento)

  
                                                   MIS  ÚLTIMOS MESES

    Mis últimos meses, mis mejores momentos, porque en ellos los recrearé todos, los que me cortaron el aliento. A veces con lágrimas pero de esos… pues ya no los recuerdo, me niego. No quiero revivirlos de nuevo.
    Al atardecer cerrando los ojos a la caída del sol lo acompañaré en sus destellos que brillarán para mí, ayudándome en mis bellos recuerdos. Muchos se han perdido, las células todas van con el tiempo muriendo y, a nuestro pesar, muchos de lo buenos hechos vividos también se han perdido, diluidos en el vacío que dejan los años, testigos de felices encuentros mas, no es ese mi proyecto en este instante, lo que quiero reflejar no es eso; lo que quiero, deseo, anhelo, es imaginar lo que quiero vivir en mis postreros tiempos en este mi mundo, porque el mundo nos pertenece a cada uno, somos sus dueños y así se va conformando nuestra vida  como un pasatiempo.
    A veces he pensado que no vivimos, soñamos, que la vida todavía no es nuestra; la nuestra, después la alcanzaremos, y, en este pensamiento supongo, que no vive en mi cuerpo, que sueño. Todo lo sueño en unción, las experiencias y los recuerdos, pero es a esta vida fingida a la que le quiero transmitir mis deseos.
    Dejaré un día mi casa por incapacidad física o mental. En la segunda opción no me detengo porque sería inútil gastar en ella pensamiento alguno, me voy a la capacidad del razonamiento cuando pueda aún disfrutar de lo que más me gusta.
    No precisaré un espacio inmenso, el piso que habito bien podrIa ser, ojalá, ese espacio último pero, daría lo mismo si me trasladara a otro más pequeño. Habría en él una o dos plantas, seguro, mis seres vivos para yo cuidar de ellos. Una estantería ocupada de libros, los que más me han llegado, los preferidos, los que lleve conmigo: los Evangelios y D.Quijote y otros que me han perdurado a lo largo del tiempo. Los Miserables, La Regenta, Guerra y Paz, Los Hermanos Karamazof, Los Episodios Nacionales; religiosos de santos, ninguno, teniendo la fuente…para qué ir a por agua al comercio.
    Pendiendo de la pared mi reloj; por él me hubiera peleado en caso de rompimiento, y platos de cerámica por las paredes, diversos. Miro a mi alrededor y todo lo tengo. Cama, mesilla, escritorio, armario, lleno  no demasiado de mis prendas preferidas y un cuarto de aseo con pocos potingues, si ahora no me he quitado las arrugas  sería inútil intentarlo, además imaginaría que son lienzos inacabados de un pintor experto, no digo cual, preferido no tengo, bueno sí, de Sorolla que quiso en mi rostro pintarlos y yo le dejé a cambio de un beso.
    Un gran ventanal desde dónde divisar el sol, cuando sale o cuando se va, eso no importa, porque en realidad ni lo uno ni lo otro hace, su movimiento envolvente es continuo y eterno, y terreno ajardinado para salir a la sombra de un arbusto a releer un libro o una revista del Centro, que llevaría conmigo también pues con tales compañeros no se perdonaría el olvido a tan meritorio esfuerzo.
    Reunido todo esto ya podría sentirme feliz, como en casa, con lo mejor y más querido por mí poseído, en anteriores más o menos alejados tiempos.
    Qué falta algo, pensaréis, claro. Claro que falta, pero esos seres queridos no estarían dentro de mi nuevo aposento, ellos llegarían de visita con toda su entrega y cariño porque se recoge si se siembra y yo algo he sembrado, aunque no hayan sido huertos pero, cosecha tan buena he recibido que la seguiría recibiendo en mis posteriores momentos, los mejores, porque es el último bocado el más suculento, y, llena de su conversación e impregnada de la fragancia de sus besos, quedaría nostálgica al verlos marchar para reaccionar al pronto y entregarme a alguna actividad pronta, para no dejar a la emoción morar en mi pecho.
    ¡Qué deleite pensar en mis últimos meses! ¿Cuántos? Acaso importa. Todas las vidas quedan inacabadas, pero retendré siempre en mí la esperanza de que después viviré, porque  lo que creo vivido, es solo un sueño.                                                           12  Mayo  2016
                                                                   *****  
lunes, 4 de abril de 2016 0 comentarios

Ni un Pavo (Va a ser al momento)



Ni un pavo

Algo libre y conciso para escribir yo preciso
mas, expresar debiera alguna hermosa idea y retratando
parte de lo que sé por haberlo aprendido y recordado
en este entrañable taller.
Las ideas fecundas hasta mi mente han llegado
y las guardo cual legado para nadie, ya lo sé
pero, eso no es importante. Importante es escribirlo
mucho más que el darlo a conocer. Ideas bullendo
en mi interior a mí reservado y, sin embargo,
puesto que sois mis amigos os lo doy a conocer.
Este taller de las Damas tan recoleto y discreto
me acogió ya hace tiempo y permanezco en él
a veces por las personas, otras por el hacer
pues soy dada a la pereza  lo he de reconocer.
Es cierto que el tiempo es valioso aunque ya traspasé
el momento del retiro y me he de complacer.
Qué quiero escribir, escribo. Qué quiero holganza,
me apunto; también disfruto de ella, con placer.

Ah. Pues aún puedo seguir con mis aseveraciones.
La vida para vivirla,  es, sin duda alguna tengo
y cada cual a su modo lo elige, sin más límite
que el de la honradez. No meterse con otro
mas ayudarlo… Sí. Si lo es de menester.
Hay quién a nuestra edad y muy cerca de nosotros
lo está pasando muy mal aún en nuestra amistad.
Una mujer querida me pidió ropa de  la mía, el otro día.
No se me cayó el alma a los pies porque no se puede caer,
pero sí me dolió el corazón pues sus punzadas me hirieron
llenándome de desconsuelo y algo de remordimiento.
¡Ay! Para tantos, la vida qué dura es, por eso yo sostengo
que el dinero hay que moverlo para que otros vivan de él.
Y cómo lo siento, lo hago. En la libreta bancaria…ni un pavo.
                                                                                                  4  Abril  2016
                                                                                                Carmen la de Alcalá


miércoles, 30 de marzo de 2016 1 comentarios

Las Huellas que Dejamos

                                            


                     Las  Huellas  que  Dejamos
                     
                           Hoy nacemos al nuevo día que amanece 
                                 sin esperar en él cambio nuevo que se opere;
                         y, así es cómo al levantarse de la cama,
                         sentados quedamos cierto rato, sin pensar;
                         tan solo recordando a veces, si soñamos
                         sueños bellos, que al abrir los ojos olvidamos.
                           Levantados con cuerpos derrotados, tal parece,
                         nuestro ánimo negado, al trajín que se digiere
                         cual la comida zafia servida por mal ama.
                           Tedioso afán nos espera, fiero, sin pesar,        
                              y anhelando el día futuro en que dejamos
                         tirada la odiosa tarea que renegamos.
                           Ya en casa, quedos, nuestro sino se oscurece
                          pues pesa mucho la apatía que se infiere,
                          por nuestra dejadez en la pesada calma;
                          tornando el herido interno ánimo, al tensar
                          por dentro las leves huellas que marcamos,
                          en aquel recordado oficio que añoramos.


               *****
martes, 29 de marzo de 2016 0 comentarios

Primavera


Primavera

 Primavera, te he vislumbrado apenas
y ya te difuminas, presta, alejándote
sin apenas dejar huellas al pasar.
  De refilón te he contemplado,
en el iris de mis ojos, de soslayo
te llevo, más añorándote, que ilusa,
poseyéndote en mi roma admiración.
  Del frío me he resguardado
evitando resfriados en los crudos meses
-no sé por qué no cocinados-
con mis mantas y abrigados atavíos
protectores del gélido enemigo
en los cortos días invernales 
esperándote con ilusión ambiciosa,
hasta que, de pronto, una mañana
aún fría, llaman mi atención precisa
unas plantas fieles, generosas,
al pasar por el camino, cansino,
de mí notoriedad requieren
y, sin propósito preconcebido las miro,
descuidadamente primero, para después
fijar en ellas mi vista con esmero;
  ¡Oh qué emoción me invade!
sábado, 19 de marzo de 2016 1 comentarios

De Pescadores




            De Pescadores


                       Salió de pesca como cualquier día a la atardecida,
era su trabajo, era el pan de cada día. 
                             La noche iluminaba las aguas por el reflejo que recibían
                           y se quedó mirando los dibujos que en el agua hacía la luna llena.
                             Llevaba años saliendo a la mar y no lo observaba nunca,
                           excepto, para contemplar si había bancos de peces
                           bajo la barca, o en las cercanías dónde echar las redes.
                            Años tras años, y más, y otro día. Se quedó pensando…
                            Cuando fue su primera vez…era un mozuelo apenas;
                          se lo llevó su abuelo y más tarde lo hizo su padre.
                            Tiempo después se llevó a su hijo a faenar las aguas, frías,
                          profundas. El muchacho llevaba miedo, él lo observaba
                          pero se hizo fuerte, la situación mandaba; suya sería la barca
                          pasando unos años, cruel trabajo, cruel la vida.
                            Le nacerían nietos que, si ésta aguantaba la heredarían
                          de lo contrario, tal vez comprarían otra endeudándose,
                          ganaban apenas para la subsistencia diaria.
                            No le gustaba lo que estaba pensando, no era vida para su nieto.
                            Para su Miguelillo quería otra cosa. No la mar esclava, la mar bravía.
                            Catorce veces había sobrevivido cuando se veía ya muerto
                          en las aguas oscuras, profundas, tenebrosas. No eran malas, no.
                            Ellas a lo suyo, eran los hombres quienes las invadían
                          con decisión y sin discernir si bueno era o malo,
                          solo sabían de ganarse la vida, no pensaban, surcaban el mar
                          cual los labradores hacían con la tierra, siempre buscando el jornal.
                            Antonio, ese día, estaba tan distraído…de un banco de sardinas no se apercibió
                          y lo dejó pasar a pesar del aviso de Macario que se lo advirtió por telefonía.
                           Lo veía raro, lo creyó enfermo y ya, preocupado de él, no buscaba distancia
                          sino cercanía, su amigo, había de protegerlo, los pescadores así lo hacían.
domingo, 28 de febrero de 2016 0 comentarios

Febrero (Algo de Prosa)


Te busqué amigo Febrero y no te hallaba
pues, en el rincón de la poesía no estabas.
Hoy te encuentro publicado en prosa transformado.
Aquí te traigo, aunque algo retrasado.


Febrero

    Febrero el mes más corto, frío, distinto. Ufano de honrar al invierno a quién tan orgulloso pertenece.
    No te prefiero, pero me importas que en tus días nací a la Vida y sin la mía, ésta hubiera sido otra, ni mejor, ni peor pero distinta, y sin mi vida venida en uno de tus días no hubiera habido otras que se gestaron dentro de la mía; sin ellas hubiera sido más diferente todavía que ésta, se va modelando así con gente,  y con la vida animal, igual cambiante, bulliciosa, inquietante…y la vegetal, impúdica en su belleza, desvistiéndose y vistiéndose de mil formas y colores, siempre distinta y siempre igual de hermosa.
    Me contaron amigo Febrero que años ah, cuando mi pequeño ser salió a la luz por vez primera, que con un gran manto de armiño cubriste las calles de mi ciudad –que pueblo quiere ser en su humildad- en el que quedaron atrapados automóviles, carruajes y gentes de peaje, tan importante fue ese instante para el transcurrir de la vida pues en ella todo es importante y diferente y, por vulgar que mi existencia por ella haya sido en todo momento, fútil, he contribuido con millones de latidos a que su ritmo discurriera en el orden adecuado y seguiré haciéndolo hasta que el último me agote, saludando día a día cada amanecer desde el fondo de mi ser hasta, caer un día ya sin vida con mi ciclo realizado.
    Tal vez cuando esto suceda, Febrero, de nuevo tú estés a mi lado para cubrirme con un hermoso manto helado.
    Y se me llevarán dentro de una caja y, aunque en ese día me despidieras con la pureza de tus copos recubriendo el suelo, éstos no impedirían la marcha del cortejo porque ya, Febrero amigo, hay muchos adelantos y curiosamente, desharían la capa inmaculadamente blanca con otra igualmente como ella, aunque salada.
    Y no sentiré frío en mis huesos, ni en mis manos, ni en mi rostro.
    Y cambiaré el recuerdo de tu nombre Febrero, por otro más sublime “Cielo”
                            
                               *****                                         
 
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