sábado, 28 de diciembre de 2013 0 comentarios

Diciembre



Diciembre


       Si apenas has llegado y ya te vas de mi lado.
       Nos anuncias tu llegada como canto de alborada,
y, te recibimos gozosos para ver que presto
te diluyes ante nuestros asombrados ojos.
       Pasamos del nostálgico Otoño a tu anunciado frío
en tan rápido movimiento, que de no ser por los almanaques
no nos apercibiríamos del cambio radical y esperado
como cada año, que sin embargo nos sorprende una vez más.
       ¡Decirte quisiera tantas cosas en estos cortos momentos!
        Antes del nuevo año, que tras de ti se acerca,
fuerte, vigoroso, exigiendo su protagonismo
cual actor en escenario dispuesto para actuar.
       Pero... contigo me sincero –no tengo amigo fiel-
y, de ello con gran pesar te refiero: me duele, me duele,
pues no hay mayor bien que el de una buena amistad.
       Yo no la tengo ¿sabes? No la he sabido encontrar
aún, conociendo a numerosas personas en mi largo caminar,
de las que me he sentido cercana, a veces más, querida,
pero el tiempo de mí, ha tenido a bien separar.
        Las recuerdo con nostalgia, con hambre por su abrazo
que, sin embargo no me llega, no se me alcanza.
Las frías tecnologías nos alejan, no tienen calor personal.
       Es por eso que contigo me comunico, amigo Diciembre,
tú, inmaterial como eres, no me puedes rechazar.
       Mi entrega en ti pongo, no me has de defraudar
y, así es como a tus iluminarías adornando la ciudad,
les digo mis pesares, mis añoranzas, mis deseos,
todo lo que en mí se halla a ti lo entrego
en un acto inútil pues... no me puedes escuchar
mas, hablarle a las cosas es otra manera de conversar.
martes, 3 de diciembre de 2013 0 comentarios

Aspiraciones




Aspiraciones
                                 

      Quiero sentir el amor cuando ya he de despedirlo.
      Despedirme de esa dulce ilusión que mi vida colme
y no sé por qué a eso me veo abocada, destinada,
cuando yo solo pretendo no dejar de querer.
      Quiero querer sin medida, y no sé a quién.
      Necesito seguir amando, con pasión,
y esta necesidad vital se me niega cruelmente
sin tener en ello culpa, sabiéndome inocente.
      Querer quiero cada día de mi vida, conscientemente,
pues sabiendo cuán importante es, a ello no me resigno,
a saberme en el abismo donde mora el desamor.
      Y toda, toda mi responsabilidad radica
en el paso de los años que me han hecho envejecer;
esa es mi culpa, y de ella me desgajo
pues no me siento culpable de este acontecer.
      Si yo deseo vivir continuadamente con amor
por qué he de renunciar pues, solo por no ser joven,
¿acaso eso me impide seguir siendo mujer?
      Yo me siento femenina, al amor mucho ofrecer
en mi se esconde, aunque lo doy a entender.
      Si oculto permanece no es por mi voluntad
que yo lo quiero visible a quién lo quiera comprobar,
mas, los ojos se han quedado ciegos, hastiados de mirar
y cuando lo hacen sus miradas clavan en personas nuevas
no yo gastadas por la edad. La edad, fatal palabra
si no se sabe interpretar en toda su dimensión
pues, comprende los días de la vida del principio al fin
y, según en la etapa que se halle vale menos o vale más.
      Pero es un concepto erróneo el que se le quiera dar
cualesquiera que este sea, no se sabe interpretar.
 
;