domingo, 30 de noviembre de 2014 0 comentarios

El Puente

     

El  Puente 

 Quiso construir un puente imaginario
para unir su infancia, juventud y presente
y, cavilando a ratos y otros pensando
se le ocurrió investigar en el tiempo.
   Se introdujo en fechas lejanas, mucho,
y se vio como un niño con cara triste, llorando.
   Vaya, no he elegido bien el momento –se dijo-
y probó en otro espacio que le devolvió
la vida pasada en el obligado ejército
y, las bofetadas que impune, le propinó el sargento.
   Quedó disgustado e hizo otro intento.
   Entonces la vio como aquélla primera vez
que le cortó el aliento, que le hizo suya
con amor y con mucho respeto.
   Se amaron tanto… mas la perdió quedando deshecho.
   Avanzando un poco más a sí mismo encontró
abatido, sin ilusión, maltrecho
y, entonces se miró al espejo.
  Él era así como delataba su reflejo.
  Se rebeló, caviló. Propúsose cambiar su vida,
la que tenía delante, pero no pudo.
   Aquella noche la durmió interminablemente.

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Es la Vida 5º Pequeños Grandes Hombres o Mujeres


                                                       
                                                                   Es  la  Vida   5º

                                                    Pequeños Grandes Hombres o Mujeres

    Se quedaron huérfanos siendo niños
al cuidado de hermanos más niños que ellos.
    Supieron luchar con denuedo
por mantenerse en familia unidos
renunciando a la propia posible de ellos.
    Fueron tíos, tíos abuelos
mas, no abuelos de sus propios nietos.
    Se les pasó la vida sin alcanzar anhelos,
anhelos que perdieron y echan de menos.
    No se quejan, sueñan, con ese amor que no tuvieron
y lo imaginan cada noche en sus sillones viejos.
    Una mujer, un hombre, se les acerca en sus desvelos
y los abraza y besa en sus ensueños.
viernes, 28 de noviembre de 2014 0 comentarios

Mucha Paz (Algo de Prosa)

                                                                           
           
                                                                                   Mucha Paz

     Me estoy moviendo suavemente, me lo siento y no me entiendo. Hay un mensaje que puja por salir de mi. Me llama insistentemente y no lo comprendo, no sé lo que de mí pretende, pero sin embargo siento su grito de socorro, a veces grave con su voz ahogada, como si temiera dejarse oír por temor a algún peligro que, en cambio, le obliga a pedir socorro y, por eso, en otros momentos siento su  desgarradora voz que me traspasa el ánimo pues no sé a qué mal referirse quiere para yo poder acudir en su pobre auxilio.
     Hace ya días que me incomoda el descanso tal vez sin pretenderlo y me interrogo sin hallar respuesta en mí.
     ¡Quién pudiera aconsejarme cual sería mi contestación para tranquilizarme y continuar con mi plácida vida de diario, sin problemas, sin asuntos inquietantes! Ya solo deseo una vida descansada de mujer con su tarea ampliamente terminada, sin obligación ninguna, sin deberes, sin pesares ¡tantos tuve! que mi único deseo es de todos ellos olvidarme y nacer de nuevo en mi, ya no pura, pero sí gozando en paz todo lo que la vida aún me ofrece: sentir latidos en mis sienes, vislumbrar la luz del sol cada mañana, saborear el alimento por mí misma preparado, gozar el roce de la almohada cuando a la noche recuesto mi cuerpo en la cama abandonada... esos gozos tan sencillos a mis años merecidos o, tal vez no, no lo sé, pero que los tengo a mi alcance y los ansío; son los dones que aún recibo, corrientes, pero son los goces míos. Míos. Únicos pues no es otro quién los vive, sino yo. Yo conmigo.
     Con ellos me conformo; nada extraordinario pido, pues entonces... ¿por qué no hallo paz en mí? ¿Acaso tan mal he vivido mi vida que no merezco un tiempo de sosiego? ¿Debo conformarme pues? Pues no quiero, y por eso desespero aún sabiendo que no debo tomar en mí esa actitud. No quiero conformarme con una vida que a mi ánimo inquiete. Quiero libertad para alcanzar mi meta con una llegada en tranquilidad. Que nadie haya para darme aplauso alguno, ni trofeo, ni reconocimiento, solo saber que hecho el esfuerzo y terminado, me sienta en paz conmigo misma sin tener la constante incertidumbre de no saber el porqué de mi inquietud.
     Quiero sosiego, solo ese sosiego necesito para esperar calmada, de mi final la entrada en ese lugar anunciado, que no sé cómo será y que tampoco me importa. Me basta con que en él se absorba paz. Mucha paz.                                                                                                                                            18  Dic.  2013


                                                            *****
 
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