domingo, 21 de mayo de 2017 1 comentarios

1 - Mamita, ¿Hay cielo?




Mamita, ¿hay cielo?

No eres una materia fría ocultada por la tierra en ese suelo.
No. No quiero que seas solo eso.
Mamita ¿hay cielo?
¿Han salido a recibirte todos tus seres queridos que antes de ti se fueron?
Dime que sí mamita, que arropada estás por ellos,
que han calentado tus manos, que te han cubierto de besos,
que te han mostrado el camino de ese lugar de ensueño.
Si ya estás en él mamita mía, sosténme si desfallezco.
Cuida de mí que hoy me siento débil, pequeña, insegura, huérfana...
Creí que era cosa de niños, pero yo he sentido eso.
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Que no me Roben la Noche



  
                                   Que no me Roben la Noche

                             Qué no me roben la noche
                        que no necesito el alba.
                             Que no me roben la noche
                         que estoy apesadumbrada.
                              La soledad se alió a mis hijos.
                              La soledad se prendió en sus almas.
                              ¿Cómo viviré con este pesar
                          si ya me penaba el ánima
                          por mi propia soledad
                          que incrustada en mí se hallaba?
                               La presencia del sol mi presencia clama;
                          que no calienta mis carnes    
                          ni atraviesa mis persianas.
                               Encerrada en la casa estoy,
                          no quiero mañanas claras.
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Mamá Mía




Mamá mía


Anoche, una de tus nietas,
 me abrazó y me colmó de besos
es por eso que hoy, estás más en mis recuerdos
y mi pobre proceder siento, pues debí contigo hacerlo.
Te marchaste mamá mía llevándote mis silencios.
Fui tacaña en palabras, parca en abrazos y besos,
ignoré que los desearas, fui ajena a tus anhelos.
Nunca me olvidé de ti, pero no basta con eso.
El cariño se demuestra continuadamente,
con afán, con entrega y con contento.
Pensar hoy en ti, en la distancia
no me sirve de consuelo
y tú ya ¿para que lo quieres?
Te marchaste mamá mía llevándote mis silencios
                  15  julio  2013
***** 
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Vida mía o ¿Muerte?




  Vida  Mía  o ¿Muerte? 


        Vida, vive en mí. Vive en mi vida,

aún cuando yo deje de vivir.

        Me parte el alma sentir que me abandonas,

no importa cuánto tardes, para mí es "ya", pues no quiero morir.

        ¿Por qué me has infundido una vida que habías de quitarme?

        ¿Me preguntase acaso si yo quería vivir?

        No eres mi dueña ¿sabes?

        Yo soy libre y así quiero seguir.

        No quiero ser efímera mortal,

        no cometas conmigo tal delito.

        Otros lo aceptan, yo me rebelo.

        Si los otros se resignan, yo me sublevo.

        Lo que siento al vivir es inefable,

no puedes arrebatármelo, es mío.
 Es mío, me lo otorgaste.

        Ora das la vida, ora la quitas; eres liviana y caprichosa

pero eres ¡ay! tan tentadora, tan hermosa.

        Por ti he quedado envenenada

y no deseo antídoto alguno.

        Prodúceme amor o sufrimiento,

dolor o parabienes, pero... sigue martilleándome las sienes.

        ¡Déjame ya de matar!
sábado, 20 de mayo de 2017 1 comentarios

Google Ignorante (Al momento)



Ignorante  GOOGLE  

El intento repetitivo y frustrante
de introducirme en mi página, 
ha casi acabado con mi paciencia
que es mucha, según decía mi madre.
Por seguridad, ¡tanta! que ni yo podía
introducirme en mi página.
Al fin lo he hecho. 
Daños y perjuicios reclamo
a esta impiadosa página
o cómo demonios se llame
porque, de ahora en adelante
la declaro enemiga fragante 
que no se abusa así de la gente 
que a mis años desea ser estudiante.
¿Y qué hace?
¿Dar facilidades?
¡No!
 Poner trabas desesperantes.
No me molesta el esfuerzo 
sino el daño moral causado
por este cruel, desalmado,
programa de un tal del mismo grado.
¿Inteligente?
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Mayo




      Mayo 


        Hay quién por preferido te tiene
pues dejas el frío atrás
sembrando al paso el camino
de florecillas sin par.
        En los parterres renuevas la vida
cual símbolo sin igual
de la fuerza natural
que se renueva día a día.
        Transformas los lugares 
a tu libre antojo, a nuestros ojos
deslumbras en apariencia vital,
sin esfuerzo aparente ni racional.
        Apenas ayer por tus jardines
desnudos pasamos sin percatarnos
de esos nacientes brotes,
para luego deleitarnos tan pronto
recorremos los caminos de diario.
        De esa plaza que me enamora
(de ella me siento enamorada)
embrujada cada temporada
en que ha de florecer
y, te capto en mi cachivache,
para más tarde deleitarme
contemplando las imágenes
que antes cual pirata capturé,
sin tu permiso, pues así son los robos
si no, serían regalos aunque...
viernes, 19 de mayo de 2017 0 comentarios

Ya Tarde




Ya Tarde


      Hablar. Necesito hablar y sola me hallo conmigo.
No hay amiga más fiel ni compañía más solitaria
que la propia presencia de mi yo. Mi “yo” mío,
solo mío, a quién no debo justificación ni gratitud.
Todo lo que de él recibo me es dado por derecho,
y a nadie le he de dar cuenta o explicación.
      Siento que el carecer de amigos me hace libre
por no tener obligaciones ni recibir favores
los cuales antes o después se han de agradecer.
      Y en esta espiral de sentimientos ausente baso mi vida
por otra parte empobrecida, pues... no compartir
¡qué cosa tan triste es!
      Hubo un tiempo, no muy lejano, en que de amigos
me hallaba rodeada y era rica de afectos, de amor,
que no hay amor más fiel que el que la amistad brinda;
de ello guardo un sutil recuerdo, lejano, extraño,
y no sé en qué momento, de amigos, claudiqué.
      No sé cual sería el desengaño acontecido
que me cambió el rumbo emprendido de ser fiel
a numerosos amigos, queridos, cercanos,
 que de ellos no volví a saber. ¿Por qué?
      Razón no hallo cuando en ello pienso,
no a menudo, prefiero no reconocer.
      Ignorarlo es cobardía y me hago mil reproches,
no puede ser que ingratamente viva, solo conmigo,
cuando antes tenía gente por doquier.
      Tiempo hace que en mi soledad prosigo
y no soy feliz, os digo, aunque me ofrezca diferente,
pretendiendo en mi engaño haceros creer.
lunes, 1 de mayo de 2017 0 comentarios

Temeridad (al momento)

 om

  

       
   Caminando por la sinuosa y estrecha vereda avanzo hacia ese lugar del que he oído hablar tanto en las últimas semanas. Cráneo encontrado en medio de un pedregal. Ningún otro resto después de peinar a conciencia la zona por la policía y sus eficientes perros.
   Me siento sobre un asiento natural que ante mí aparece. Estoy francamente cansada, ya no puedo hacer largas marchas y esta me ha superado.
   Creo que estoy sola pero al mirar en derredor compruebo que un poco más retirado, a mi derecha se halla una figura también sentada. Me cuesta distinguirla pero, al fin, concluyo que es del género opuesto al mío. Un hombre sin duda, aunque lleva el pelo recogido en una cola de caballo. Eso me hace pensar que yo me he peinado así muchas veces aunque ya ha pasado tiempo de ello. Se para mi pensamiento evocador de otras vivencias que se fueron.
   Después de un rato veo al hombre que, erguido me parece muy alto y delgado y veo, con algo de intranquilidad, que se dirige hacia donde yo estoy. Llega a un par de metros de mí y yo, desconcertada, no sé qué hacer. Espero. Huir no puedo, me alcanzaría sin duda pues me resiento de la pasada operación quirúrgica en mi rodilla, el menisco que me daba tanta lata. Llega a mi altura y me saluda correctamente.
   -Buenos días señora, me parece que ud. no debería andar por estos andurriales. Nunca se sabe dónde puede estar el peligro.
  -Buenos días, le respondo, sin más. Toma asiento a mi lado, muy junto pues la llana piedra no da para más.
  -Supongo que ha venido por la noticia de los restos encontrados en este lugar.
  -Así es, le respondo sin fijar en él mi mirada, pero no por morbo, era una calavera de bastante tiempo atrás pero sí por acomodar mi pensamiento por lo que pudo suceder ya que me gusta escribir…
   No me deja terminar mi explicación pues ya me está dirigiendo otra pregunta.
  -¿Cómo es que se ha atrevido a venir sola? Por cualquier parte puede presentarse el peligro y, más siendo Usted tan bonita.
   No puedo evitarlo. Me están aumentando las pulsaciones y excitando los nervios. Lo noto. Lo notará también él, -me pregunto. Lo miro por primera vez y observo su semblante que en ese momento mira al frente fijamente.
   Qué situación tan penosa, estoy arrepentida de haber hecho esta marcha sin compañía, lo cierto es que no está muy lejos de la carretera donde aparqué el coche.
   Vuelve él la mirada y me sorprende. Nos miramos fijamente y, ya por fin, soy yo quién aparta la mirada.
   Oiga, -dice- ¿le apetece un aperitivo? Llevo viandas para todo el día, las puedo compartir, aquí en el campo se abre el apetito, al menos eso se dice.
   Saca de su morral que porta a la espalda unos bocadillos. – De pan bueno, no me gusta el de molde. Me ofrece el surtido bien protegido en papel de albar. Lo miro, y luego echo una mirada a lo que me ofrece. Me decido y cojo uno que me parece de lacón o york. Le doy las gracias y mientras comemos empezamos a hablar, cosas triviales para llegar a una conversación más profunda cuando ya termino mi bocadillo. Él está muy serio mientras empieza a relatarme por qué está ahí.
   Vengo cada vez que no trabajo, es un lugar tétrico y triste, comenta.- Hace años que hubo aquí un suceso…no tiene idea, ¿verdad? No. -Le respondo. He venido por las noticias.
  -Sí, lo he visto yo también y no me ha gustado que hablaran de ello; los periodistas pueden ser muy desalmados no teniendo en cuenta el dolor que pueden causar, ¿por qué sacarlo a la luz si sucedió hace tiempo?
  - Y, ¿qué fue lo que pasó? Indago. También me uno a la insensibilidad de la gente, pero ya no puedo eliminar mis palabras. Me excuso.
  - No se preocupe. Es normal querer saberlo. Se queda pensativo de nuevo y al rato comienza a hablar como si se encontrara solo consigo.
  - Alba, mi amor. Mi amor eterno. Te quiero, te sigo queriendo. Desalmados, crueles, ¡cómo pudieron! Nos queríamos tanto…te violaron, te robaron la vida; me robaron la vida, me robaron mi sueño. Alba, alma mía. Aquí tu rostro hallaron, solo eso, solo eso encontraron.
   Pasó mucho rato con sus manos entrelazando las sienes. Lo miro a veces, otras mi mirada se pierde ante el sembrado que a lo lejos se atisba.
   ¿Vienes? -me dice- luego de un rato largo. Muy largo. Lo miro y le digo: contigo voy donde quieras, tengo coche, ¿y tú? No me responde. Se levanta y me coge de la mano. Empezamos a caminar en oposición al coche. Me siento tensa pues su presión sobre mi mano aumenta. Tengo miedo no sé por qué, pero lo tengo. Casi me lleva corriendo. A dónde vamos, -me digo en mi angustia.   
   ¡Alba! Es lo último que oigo antes de perder el conocimiento. No debí acudir sola, me digo, ya en otra dimensión.
  Puff, al fin termino mi cuento. Voy a despejarme pues lo necesito, me ha absorbido demasiado este escrito.








martes, 28 de marzo de 2017 0 comentarios

Mi Padre (Tiempos de Antes)

                                                  

                                                                                      Mi    Padre    Tiempos de Antes

    Mi padre, persona singular, sin lugar a dudas. Desde que mi memoria me alcanza siempre lo recuerdo trayendo a colación, a la hora de comer, alguna chanza. Siempre tenía anécdotas que contarnos. Mientras todos reunidos alrededor de la mesa ovalada, comíamos, escuchábamos sus novedades pues raro era el día que no nos relataba alguna y estábamos atentos a su divertida conversación.
    Su diario era el desaparecido MADRID del que fue fiel comprador hasta la desaparición de éste. Fue como si algo se nos hubiera requisado sin piedad, tan habituados estábamos a su presencia en el cuarto de estar o en el comedor -entonces no éramos tan finos como  para decir salón a piezas de no más de catorce o dieciocho metros      cuadrados.
    Él ya lo había leído pues era una regla o norma inamovible que nadie lo hiciera antes que él. Después, sí, cualquiera de nosotros podía tomarlo para leerlo y de ahí me viene a mí la afición por las películas y series de investigación pues siempre leía los sucesos. Hubo un tiempo en que se publicaban casos acaecidos ciertamente con sus investigaciones pertinentes; no me perdía palabra.  Días después sus páginas eran dedicadas a otros usos también. No se tiraba tanto como ahora, desde luego. Se guardaban los papeles,  trapos, botes, botellas…todo se revendía o se obtenía algo a cambio de esos materiales.
    Con cuánto afán miraba yo la pugna del cambio de trapos por útiles de loza, pongo como ejemplo pues, así mismo, se hacía con las demás materias aunque para algunas había que ir a las “chamarilerías” hoy desaparecidas de nuestras ciudades y de seguro que ni los pequeños o jóvenes saben nada de esas tiendas.
Pues…volviendo al primer asunto he de decir que las novedades que nos narraba eran incluso anteriores a la publicación del periódico, por la ocupación que tenía que no le daba gran remuneración pero que lo mantenían al tanto de la actualidad  madrileña de aquella época.
    Su trabajo consistía en…pues no sé cómo decirlo, en realidad creo que nunca lo supimos, al menos los más pequeños pero si no lo conocía de nombre sí por experiencia.
    Algunas tardes iba con mi madre al centro donde se ubicaba el lugar de trabajo de mi padre, Frontón Madrid, aún hoy sin albelgar otro uso -vacío y olvidado permanece en la calle Doctor Cortezo-  y, de extranjis, nos dejaban colarnos por la puerta de atrás; los asistentes al espectáculo lo hacían por la principal y ocupábamos asientos en algún palco que estuviera libre.
    Sentadas cómodamente observábamos el partido de ese momento. Jugaban hombres y mujeres, por supuesto en diferentes encuentros aunque yo solo recuerdo  los de mujeres, quizá por las muchas veces que le escuchábamos a nuestra madre, celosa,  que le veía el culo a las pelotaris, y era cierto; ante cualquier contratiempo o error del juego se subían las faldas.  
    Había todo tipo de personas, hoy personajes, casi hombres en su totalidad.  Los había pudientes y pobres, aunque aparentando que no lo eran pero, cierto es, que al marcharse a veces se habían intercambiado los papeles: ricos que salían pobres y viceversa. Mi padre y otros trabajadores cantaban las apuestas y carecían de sueldo, solo recibían propinas más o menos suculentas, más de éstas, de los ganadores.
    Allí había todo tipo de conversaciones entre partido y partido y hablaban con bastante libertad de asuntos serios, anécdotas o chascarrillos con los que después, al contarlos mi padre mientras comíamos nos hacían divertidos los encuentros familiares de todos en torno a la mesa, eso sí, la conversación terminaba de modo tajante ante la música que anunciaba: “Diario Hablado de Radio Nacional de España” Ya solo se oía el sonar de la cuchara o tenedor o algún chupetón del pan pues nos tenía que durar una rebanada toda la comida, sobre todo cuando había en el plato un huevo: chupad el pan, decía siempre mi madre. Siempre. (Aquí me he parado pues me ha embargado la emoción, por esta vez si estoy narrando palabras veraces) 
    Bien, prosigo. Antes de entrar en el recinto mi madre y yo merendábamos en una chocolatería de la plaza del Progreso, creo que se llamaba “La flor y Nata” pero bien puede ser que tenga confusos mis recuerdos, lo cierto…ah, ya me vino, se llamaba “La Madrileña” y lo que recuerdo a la perfección era que ya sabían que la cuenta quedaba al cargo de mi padre, pues ya nos conocían.
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De Periodistas y Paraguas



                                                                    De Periodistas y Paraguas

    Era tarde y la lluvia hacía su tímida aparición mientras Héctor, ultimaba los asuntos del día en el ordenador, para que todo quedara a punto para comenzar el trabajo a la mañana siguiente, mas, cuando salió a la calle desde el aparcamiento, conduciendo el coche, ya la lluvia arreciaba hasta el punto de que el parabrisas apenas dejaba verter el agua que lo anegaba. Paró ante el rojo del semáforo y, entonces, vio a una mujer parada, sin iniciar el paso a la acera opuesta; no tenía paraguas y se estaba calando evidentemente, por eso la miró con más atención. El semáforo le dio paso pero él no arrancó porque le extrañaba la actitud de esa mujer.
    Abrió la ventanilla y le gritó: Señora, ¿le pasa algo? ¿Puedo ayudarla? Llevo un paraguas, puedo prestárselo si quiere…y, cogiéndolo de la parte posterior del coche, se lo mostró a ella que seguía imperturbable mientras el agua le resbalaba por la cara y la ropa.
    Héctor se apeó y se le acercó hablándole: Señora, tome el paraguas, por favor, me da no sé qué verla a Ud. así, a mí no me hace falta, ohhh, mejor, si quiere la puedo llevar a su casa, está empapada y puede enfriarse.
    Fue entonces cuando ella al fin reaccionó y mirándolo, le dijo: acabo de matar a mi marido.
    Héctor quedó en suspenso. ¿Era eso posible? –se decía mentalmente. Tal vez era una persona trastornada. Entró en el coche decidido a llamar al 091 y así lo hizo. Esperó la llegada de la policía que pronto se anunció con la sirena del coche.
    La mujer no se movió y él pudo ver, desde el interior del coche, como hablaban con ella aunque, no escuchaba sus palabras. Entonces uno de los policías se dirigió hacia él quien, bajando la ventanilla se dispuso a atender el requerimiento del agente.
    Explicó lo poco que sabía y, después, ya libre su atención del asunto, decidió continuar hacia su casa. Era tarde y su familia lo esperaba para cenar.
    Ya, solo en la alcoba con su mujer, le contó lo sucedido y, puesto que el cansancio lo empezaba a dominar la besó, bueno, se besaron, y se acurrucaron dispuestos a dormir, cosa que no les llevó mucho tiempo; ambos tenían que madrugar al día siguiente.
jueves, 23 de marzo de 2017 0 comentarios

Marzo



                         Marzo
      

     Agua de marzo roza mis cabellos;
gotas de lluvia empañan mis lentes
ofuscando la visión de las cosas.
     Te despido Marzo con nostalgia.
     Me despides Marzo con tu manto de agua fresca
limpiando mi entorno y mis pulmones.
     El aire hoy está menos viciado.
     Nos diste buen tiempo al llegar la Primavera.
     Ofreciste un día hermoso a mi hija casadera
que lució pura y dichosa en ese día.
     Le hiciste tu ofrenda, sol radiante,
temperatura tibia -sabías que es friolera-
     Ya nunca serás para mí el mismo.
     Marzo, formas parte de la medida del tiempo.
     No eres arte ni parte, pero como testigo mudo quedas.
     Ya estás en el archivo de mi mente
que, con letras mayúsculas, hiciera el mejor escribiente.
     Marzo, mañana te diluirás en el olvido
mas no será definitivo, que al partir nosotros
no volvemos, pero tú regresarás de nuevo
ofreciéndonos otra y otra primavera.
     Ya me has ofrecido setenta y cinco.
     ¿Cuántas de nuevo me esperan?    
                 (Ya  77)
*****








                             
sábado, 18 de marzo de 2017 0 comentarios

Marinero de Pesca

                                                                Marinero  de  Pesca       
                             Salió de pesca como cualquier día a la atardecida, era su trabajo, era el pan de cada día.
                             La noche iluminaba las aguas por el reflejo que recibían
                           y se quedó mirando los dibujos que en el agua hacía la luna llena.
                             Llevaba años saliendo a la mar y no lo observaba nunca,
                           excepto, para contemplar si había bandadas de peces
                           bajo la barca, o en las cercanías dónde echar las redes.
                            Años tras años, y más, y otro día. Se quedó pensando…
                            Cuando fue su primera vez…era un mozuelo apenas;
                          se lo llevó su abuelo y más tarde lo hizo su padre.
                            Tiempo después se llevó a su hijo a faenar las aguas, frías,
                          profundas. El muchacho llevaba miedo, él lo observaba
                          pero se hizo fuerte, la situación mandaba; suya sería la barca
                          pasando unos años, cruel trabajo, cruel la vida.
                            Le nacerían nietos que, si ésta aguantaba la heredarían
                          de lo contrario, tal vez comprarían otra endeudándose,
                          ganaban apenas para la subsistencia diaria.
                            No le gustaba lo que estaba pensando, no era vida para su nieto.
                            Para su Miguelillo quería otra cosa. No la mar esclava, la mar bravía.
                            Catorce veces había sobrevivido cuando se veía ya muerto
                          en las aguas temibles, oscuras, profundas, . No eran malas, no.
                            Ellas a lo suyo, eran los hombres quienes las invadían
                          con decisión y sin discernir si bueno era o malo,
                          solo sabían de ganarse la vida, no pensaban, surcaban el mar
                          cual los labradores hacían con la tierra, siempre buscando el jornal.
miércoles, 1 de febrero de 2017 0 comentarios

Mientras se Levanta el Alba ( Al momento)



                                                         
                                                        
                                                        Mientras se levanta el alba

Apenas amanece y ya siento ese ansia que no me deja vivir,
peor, que vivo, pero de tal modo.
Qué crueldad viene a mi vida a diario, sin compasión,
con saña propia de rufianes.
No he dormido, sumido en un estado de semiinconsciencia
paso las horas nocturnas intentando que el sueño se apodere de mí.
Qué hice que tantas  medidas me exige.
Qué hice que he olvidado vivir.
Tú, ¿ayudarme puedes?
No sé, No sé de veras por qué lastimé mis sentires,
Desde niños unidos estábamos en todos los libres momentos,
yo a tu puerta o tú a la mía, pero nunca faltamos 
a la cita de juegos y camaradería aunque esa palabra
nos era por entonces desconocida.
Qué gozo inocente nos envolvía jugando a lo que fuera,
cualquier juego nos entretenía.
Más tarde los vecinos llegaban y ya otros juegos nos divertían.
Qué lejos escapa mi pensamiento y así, un día sigue a otro día. 
Sentado en la cama meso mis canos cabellos
y al hacerlo, imagino los tuyos sueltos al viento
aquél día hermoso en la playa, en nuestra primer escapada
de adultos, queriéndote con toda mi alma
y, nuestra inocencia era tanta que no sabíamos qué nos pasaba.
sábado, 28 de enero de 2017 0 comentarios

Siempre te Esperaré (Va a ser al momento)


                             
                                                            Siempre  te  Esperaré

                 Si la mene embotada se halla ¿cómo pensar?¿Cómo escribir?
Pues haciéndolo, no hay otro camino más que el que se anda.
Puedes pisar sobre guijarros o sobre suave arena dorada de playa,
puedes subir colinas escabrosas o pasear agradables caminos ajardinados.
Puedes admirar el verdor del campo y sus florecillas
o, tal vez, terrenos resecos ansiosos de agua bendita del cielo si cae.
Tienes muchas maneras de llamar al cacumen si adormecido estuviere
y, sé paciente, pues responderá al fin.
Aquél hermoso recuerdo semiolvidado e incrustado
en tu recuerdo como algo valioso, inolvidable, sensual,
cuando a tu memoria lo traigas de nuevo lo revivirás,
seguro, lo afirmo porque...en él estoy yo y lo vivido 
contigo...jamás lo podrás olvidar, ni tampoco yo.
¡Fuimos tan felices!
Aún no me explico el equívoco que nos separó
y, al pensar en ello...¡qué nostalgia me abruma! Qué ansia
de volver a tenerte pero, no sé dónde estás.
Te he buscado afanoso por sitios que acogieron nuestros pasos
por lugares umbrosos donde se acariciaron nuestros labios
sedientos de amor, las caricias, los mimos, las promesas 
al viento quedaron, se fueron y con ellas nuestro ensayo de amantes.
¿Ya recuerdas? Pues entonces ven a mí, Donde entonces, paro,
siempre a la espera de aquél amor que no pudimos fundir.
Piensa. Un poco más. La calle a la izquierda de la fuente de los cuatro caños,
donde más de una vez saciamos la sed, en nuestras gargantas secas
de aguantar las palabras que de nosotros querían huir.
Haz un esfuerzo y escribe hasta que estos recuerdos te llenen
y te obliguen a volver a mí, Te espero, Siempre te esperaré.  
                                                                                        27  Enero  2017

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