Mientras se levanta el alba
Apenas amanece y ya siento ese ansia que no me deja vivir,
peor, que vivo, pero de tal modo.
Qué crueldad viene a mi vida a diario, sin compasión,
con saña propia de rufianes.
No he dormido, sumido en un estado de semiinconsciencia
paso las horas nocturnas intentando que el sueño se apodere de mí.
Qué hice que tantas medidas me exige.
Qué hice que he olvidado vivir.
Tú, ¿ayudarme puedes?
No sé, No sé de veras por qué lastimé mis sentires,
Desde niños unidos estábamos en todos los libres momentos,
yo a tu puerta o tú a la mía, pero nunca faltamos
a la cita de juegos y camaradería aunque esa palabra
nos era por entonces desconocida.
Qué gozo inocente nos envolvía jugando a lo que fuera,
cualquier juego nos entretenía.
Más tarde los vecinos llegaban y ya otros juegos nos divertían.
Qué lejos escapa mi pensamiento y así, un día sigue a otro día.
Sentado en la cama meso mis canos cabellos
y al hacerlo, imagino los tuyos sueltos al viento
aquél día hermoso en la playa, en nuestra primer escapada
de adultos, queriéndote con toda mi alma
y, nuestra inocencia era tanta que no sabíamos qué nos pasaba.
Marché a la mili, forzado, como tantos, mi garganta me ahogaba
porque me alejaba de ti, por servir a la patria...
Qué absurdo: normas, órdenes, cantinelas en uniformes guardadas.
No me gustan esos recuerdos, pero se me vienen y se adentran en mí
omnubilando mis sesos, amargando mis ansias.
Solo en mí quiero que tú mores, solo tú, solo tú;
enmudecido y lloroso pronuncian mis lágrimas.
¿Por qué no te tengo? ¿ Por qué no estás en mi cama?
Por qué tengo pensamientos que no son los tuyos
fundidos en mí, guardados con celo, custodiando mi alma.
Mi alma por ti yo diera, que Dios me perdone, si eso hiciera posible
recobrarte un instante, un instante pequeño, muy pequeño,
mas verte de nuevo...fundida en mi pecho... con tus manos tibias
y tu alegre risa en tus labios de grana,
como la fruta que a nuestra tierra dio nombre
y que desgranábamos juntos en un poyete en la plaza.
Éramos como chiquillos y ya no lo éramos;
éramos novios sin haberlo propuesto
y fuimos casados en una mañana hermosa y clara, tan...especial...
Nunca nadie sintió lo que sentimos entonces, Nadie. Imposible.
Imposible copiar nuestro amor inocente e intenso
sin aspavientos ni presunciones de nada.
Natural como lo era la vida del campo, la vida tan sana.
Qué delirio me ronda, las fuerzas me fallan,
Siento mi flaqueza mermar por amaneceres.
La vida. Mi vida. Quiero que te vayas, déjame de matar lentamente.
Déjame dormir y no despertar, ya no puedo.
No puedo apartar de mí tu imagen yacente con nuestro bebé que no respiraba.
Te perdí y lo perdí. Por qué yo quedé si no siento la vida,
si no la quiero sentir, si me duele cruelmente
en la noche si cierro los ojos y, en la mañana, mientras se levanta el alba.
31 Enero 2017
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