Sin Precio
Acaba de comenzar un nuevo y maravilloso día, así es
como debo tomar todos los que a partir de ahora me
lleguen, regalos magníficos de los cuales no he de desperdiciar ni unos pocos
minutos, bueno, tal vez algunos escapen de mi control, esos que se pierden en
somnolencias imposibles de controlar, pero han de ser los menos, así que he de
andar lista para aprovechar al máximo mis días pues ya no tengo la perspectiva
ni la esperanza de que sean muchos; mi ocaso ya tengo anunciado y no me ha de
causar lamento sino contento puesto que llena estoy de fe, espero en paz
reencontrarme con los míos en esa otra vida prometida.
Me hallo serena y dispuesta gozando cada nuevo
amanecer, como si para mí se realizara una nueva alborada y es que así es; cada
nuevo día es un regalo magnífico que el Señor nos ofrece y si no fuéramos
capaces de apreciarlo no mereceríamos vivirlo.
La vida parece ser con una longevidad infinita
cuando somos niños jugando alborozados en la calle como antaño sucedía. No nos
preguntábamos que sería de nosotros al finalizar la noche de nuestros juegos y
fantasías que, al dormirnos, en otros sueños se convertían. A veces los
compartíamos con los demás riéndonos con los caprichosos sueños acontecidos
durante la sosegada noche que como a niños inocentes sucedían, para olvidarlos pronto al comenzar con nuevos juegos en
paz y alegría.
Aquellos momentos cargados de magia e ilusión nos
fueron abandonando a la par que nuestro cuerpo en adultos se convertía y así, nos fuimos distanciando unos de otros, día a día, casi sin darnos cuenta de la
distancia que el tiempo y la vida nos imponía.
Y hete aquí, que como si salto de funambulista
rápido y vertiginoso hubiéramos dado a través de la vida, nos hallamos hoy
aquí, teñidos de canas sin intervenir en ello ninguna treta artificial de
profesional de cosmética o peluquería.

- Sigueme en Twitter!
- "Siguenos en Facebook!
- RSS
Formulario de contacto