Del más allá
Mujer; en ti confío plenamente.
Tu mirada sin equívoco
delata
sinceridad inmaculada.
Nunca
mentiste ni engañaste
mas yo, sabiéndote inocente
de ti abusé,
de obra, de palabra...
Fui cruel e
irrespetuoso.
Te agredí con
vocabulario soez;
una vez,
otra vez y como insulto,
al nombre de
tu madre recurrí.
Quería hacerte daño sin saber
por qué en
mí ese maltrato
si en mi
vida tú has sido
lo más digno
a mí acontecido.
Me uní a
ti en la flor de tu inocencia
que te
dejaste arrebatar pues ya me amabas
y en mí confiabas plenamente.
No
sospechabas el mal
que te
acechaba agazapado en mí.
Que me quedaría solo, me advertías
y, aún
estando tú a mi lado,
solo. Solo
completamente. Así morí.
Ahora en la distancia cósmica
o lo que
sea, clamo y te reclamo.
Este es mi
infierno por el cielo que perdí.
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(En el más allá no cuentan los tiempos verbales)
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