miércoles, 14 de junio de 2023 0 comentarios

¡Ahhh! Alegría Inmensa


¡Ahhh! Alegría Inmensa.

La lluvia, la lluvia tintinea en mi ventana;

me levanto presurosa a mirar

 y,  me parecen diamantes sobre los cristales las gotas de lluvia.
Salgo rápido al jardín en busca de mi niña preciosa.
Me mira con sus ojos grises sin comprender
por qué está mojada.
Mamá, si no estoy en la bañera, me dice
y, me la llevo en volandas hacia la casa.
Voy riendo y, mientras le quito la ropa, pienso
en aquélla mañana clara en la que miré a mi madre con la misma mirada.
Cierto que yo era menos pequeña
pero me lo ha contado tantas veces...
aunque la sorpresa fue similar, imagino. 
Recuerdo solo su sonrisa.
A veces me dicen que soy como ella y, sin embargo, no me lo parece en las fotos.
Mi madre mucho más guapa y, su pelo, era una cascada de rizos que le adornaban la cara.
Eso era creo lo que yo no veía en mí, ni rizos ni sonrisa apagada;
la alegría que yo tengo a ella le faltaba.
Miro a mi niña mientras la cubro de nuevo
con su vestidito rosa con pajaritos en vuelo.
La abrazo con mimo y fuerza a la vez, mi tesoro, mi bien preciado.
Juntas tras la ventana miramos la lluvia.
¿Por qué cae agua mamá? 
Me dice con su mirada blanca, pura, por nadie estrenada.
Cae agua del cielo mi niña, cae vida, esperanza.
No puedo explicarle más, es muy pequeña.
¡Cómo decirle que nuestros campos se agostan sin frutos,
que no nos alcanza el sustento si no cae ese agua,
que su padre y abuelo lloran en la noche por su trabajo baldío
sin traer alimento a la casa!
Meses sin caer ese don del cielo, meses interminables
sin poder hacer nada y, esa gente malvada que desvía las nubes
dejando olivos en sequía prolongada.
Qué llueva mi niña, eso es lluvia, así se llama.
Mas son diamantes, yo sé que lo son
y, con ella en mis brazos canto embelesada.
***
                                                                          Alcalá de Henares   14 junio  2023  
*****
 


 
miércoles, 7 de junio de 2023 0 comentarios

Tal Recuerdo (Al momento)


Tal  Recuerdo

No hay retorno para nacer de nuevo

ni asilo para encerrar recuerdos negros.

Sabía que esta historia terminaría mas, no imaginaba

que fuera de tan agreste modo.

Le quería. Me subyugaba. Me abandonaba en él como en mi cama blanda.

Dormido me parecía tal ángel triunfador y benévolo;

despierto, era furibundo, temible a veces.  

Ángel caído sin sentido de delicadeza alguna;

sus ojos echaban fulgores de fuego;

su garganta escupía vocablos temibles que rompían mis oídos

educados con sones de música en la voz de mi madre. 

Me dejé llevar por ese hombre de amor perdida 

y, pérdida fui de mí misma en apenas unos días, largos, de cien horas tal me parecían.

Había de acabar de algún modo tanta ignominia.

 Sí. Lo pensaba a cada instante prisionera de mí misma.

Y acabó.

No quiero decir cómo.

Demasiado fuerte para mí que ahora peno en mi prisión de tal recuerdo. 

                                 *****               Alcalá  de  Henares


 
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