Tal Recuerdo
No hay retorno para nacer de nuevo
ni asilo para encerrar recuerdos negros.
Sabía que esta historia terminaría mas, no imaginaba
que fuera de tan agreste modo.
Le quería. Me subyugaba. Me abandonaba en él como en mi cama blanda.
Dormido me parecía tal ángel triunfador y benévolo;
despierto, era furibundo, temible a veces.
Ángel caído sin sentido de delicadeza alguna;
sus ojos echaban fulgores de fuego;
su garganta escupía vocablos temibles que rompían mis oídos
educados con sones de música en la voz de mi madre.
Me dejé llevar por ese hombre de amor perdida
y, pérdida fui de mí misma en apenas unos días, largos, de cien horas tal me parecían.
Había de acabar de algún modo tanta ignominia.
Sí. Lo pensaba a cada instante prisionera de mí misma.
Y acabó.
No quiero decir cómo.
Demasiado fuerte para mí que ahora peno en mi prisión de tal recuerdo.
***** Alcalá de Henares

0 comentarios:
Publicar un comentario