viernes, 26 de junio de 2015 0 comentarios

Miradas de Mellizos ( La fotografía está en google +)




Miradas  de  Mellizos


Engendrados fuimos en un mismo suspiro.
Os veo uno junto al otro, mirándome.
Intento desentrañar vuestro mensaje,
suplicante de uno, de reproche la otra
y siento, que cumplir con vosotros no he sabido.
Siento dolor, pues creo que os he fallado,
Pequeños… indefensos…
Si supiera, si pudiera resarciros…
A ti, querido niño
te ofrecería amaneceres de oro
emanando del sol en rayos poderosos,
campos dorados de trigo,
amapolas, mariposas
que alegraran tu triste mirada,
aunque creo, que estás satisfecho con tu vida,
que no me pides nada
ni que de mí algo esperaras.
martes, 23 de junio de 2015 0 comentarios

Guitarra





Guitarra



Te he roto las cuerdas de la guitarra de tu alma
y se ha desgarrado su sonido.
Ni tus sollozos se adivinan,
ni tus lamentos se intuyen;
tan solo emites un sonido sordo
que apenas se ahoga en tu garganta.
Te he roto, madre;
con lo que tú me amabas.

                                        *****                                           
domingo, 21 de junio de 2015 0 comentarios

Marinero de Pesca (Algo de Prosa)


                              
  


                                                              Marinero de Pesca


       ¡Marinero!. Llévame al mar que navegar contigo quiero.
 Las largas horas de ausencia no soporto encaramada en el pórtico al final de mis faenas solo por verte regresar. Y al fin un barco llega mas, tú no vienes, no es el tuyo, envuelto en los vaivenes de las olas hay varios que parecen igual. Así una tarde sigue a otra. ¡Ay! Qué angustia callada en mi corazón, escondida en mi pesar pues, transmitírtelo no quiero por no hacer tuyo mi penar. Cuando al fin te abrazo y tu ansia también siento, me rechazas pues no me quieres pringar. Así espero mientras extraes de tu barco esos preciados peces alimento del hogar. Y la  pugna se me hace interminable.
      A casa al fin. De tu ropa te despojas y la ducha y ropa limpia te transforma. Ante mí te muestras sonriente y siento que ya estoy en ese hermoso paraíso del que he oído hablar. No lo recuerdo muy bien, era tan pequeña... –pienso- y te digo: Juan, tenemos que leer esa historia del edén pues no la recuerdo apenas, cuando vayamos a Lugo me la comprarás ¿verdad? La leeremos los dos junticos a la sombra del emparrado si es verano o junto al hogar arrebujadicos para no sentir el frío en los meses invernales. Me miras y nada dices, sonríes, eso sí, y me siento transportada a una isla lejana y frondosa donde los dos estamos solos luego de naufragar. ¡No! Aquí respiro hondo, pues entonces lo imagino; tu barco que no regresa y como cada tarde es así mi angustia y ya la sabes, me envuelves con el cálido abrigo de tus brazos y me dices: tontina, miedosa, eso no va a pasar. La mar no siempre está enfadada aunque razones tiene pues se la trata muy mal.
      Los  hijos llegaron -no había de ser con tanto amor-; pero, en cualquier caso en mi pensamiento estás siempre presente y a la caída de la tarde, después de la escuela, nos juntamos las mujeres de los barcos en la espera. Y mientras charlamos, somos más que amigas, de la angustia compañeras.
      Esa tarde casi todos a puerto; en los más retrasados se adivina la tragedia en sus rostros doloridos por la pérdida. Los servicios de rescate llegan y a la mar se adentran. Pasa el tiempo. No. Más bien parado queda. Cuándo volverán Dios mío, me exclamo en mi silencio con los críos abrazados a mis piernas; ya han aprendido a percibir que del mar lo bueno y malo se espera. Lo maman del ambiente marinero, los hijos de pescadores innato al crecer lo llevan. Y... ¿cómo se vive sin ti? ¿Cómo enterrar mi pena? Porque por nuestros hijos he de continuar viviendo y no sé si tendré fuerzas. Las recibía de ti y ahora...
     Mirando el horizonte estoy, quieta, callada, añorando tu recuerdo porque el mar no ha querido llevarte y en las olas me envía su consuelo. En mi corazón estás por siempre amado mío.

     La noche cayendo. Le doy la mano a mi nieto y con paso cansado nos retiramos diciendo con cantarina voz a dúo pues a él, inocente, le gusta: ¡“Llévame al mar marinero...”!                                                                                  
domingo, 14 de junio de 2015 0 comentarios

Yo, Necia




Yo,  Necia


   Ansia dentro de mi siento, interrogantes
que me sacuden fieramente en acoso sin fin.
   Me inquieta tanto el ánimo,
que sin saber como tórnase en desánimo
en lo más profundo de mi interior
anímica o, incluso, físicamente,
pues el dolor de mi interior escapa
para aposentarse en la parte material de mi ser.
   Necesito auxilio de otro ser humano
sin acudir a quién, no saber.
   ¡Ay tristeza en mí aposentada
qué en desatino proceder me asaltas
abusando de mi inocencia y buen hacer!
   Miradme todos los que acompañáis mi vida
en qué dolencia postrada me hallo
por vivir la vida de soslayo
y de su paso por ella, no aprender.
   En la cuarta etapa de mi vida, -mal vivida
puesto que tan ignorante sigo-
de lo que conviene o no a mi acontecer
y es por eso, que tal error he cometido
del cual no vislumbro el proceso
para borrar ni el bosquejo de lo a mí sucedido.
   Tan dispar calamitoso hecho, sin provecho,
ya que nada positivo a mi vida ha traído,
más bien disgusto, tristeza, desconcierto...
   Quién dijera en conociéndome,
que tal cosa a mi persona ocurriría
si tan seria aparento ser, tan fría,
que pasión alguna arrastraría a la oscurecida
de mi ya cascada vida en liviano suceder.
   Sorprendida de mi me hallo cual si fuera
desconocida persona quien se hallase a mi lado
y junto a mi, nadie se encuentra, ni mi sombra
pues ni a la calle a pasear salgo
temerosa que en mi rostro se adivine
el sentimiento frustrado –¡qué bochorno
siento tan solo en pensarlo!- que en mí,
plasmado quede para ya nunca borrarlo,     
indemne, cual señal de nacimiento,
-esas que antojos llamamos-
aunque ahora... borrarse se puede, del cuerpo,
mas, en el interior permanece cual estigma,
el recuerdo de esa involuntaria marca
que un absurdo antojo de mujer embarazada
en su prole olvidada dejara –¡qué absurdo;
convivimos con tantas memeces!-
y de este modo, con mi solitaria vida prosigo
avergonzándome de mi. Sí. Por mi sandez.
   Así reconocerlo es justo aún con disgusto
pues... en sutil trampa he quedado atrapada.
   Yo tan versada en múltiples conocimientos
que para nada me han servido, bueno sí;
para descubrirme capaz de tamaña estupidez.     

                 *****                        
miércoles, 10 de junio de 2015 0 comentarios

Conversación en el Club (Casi al pie de la letra)


                                                              
                                                 Conversación en el Club             
  
     -Mira tú... Ayer mi nieta de seis años me quiso enseñar a hacer sudocus o cómo se llame eso.              Empezó a dibujar en la pizarra de su cuarto los espacios y luego colocaba los números.
   -Hasta el cinco ¿Eh, abuelo?  -Sí, tesoro, hasta el cinco. Y los escribía y borraba una y otra vez, hasta que de pronto lo borró todo y me dijo: será mejor que empecemos por las sumas. Y me puso a sumar treinta y dos más veinticuatro. Cuando acabó de explicármelo me preguntó que si lo había aprendido.
     -Sí, mi amor. Eso sí.
     La llamaron sus papis para cenar. El padre se quedó con ellos, son mellizos, mientras mi hija me llevaba a la Avdª de América para volver a casa.
     Vio que yo estaba llorando y me preguntó el porqué. No podía hablar de la emoción que sentía. Al bajar del coche le dije que lloraba de felicidad por la lección que me había dado su hija, y de pena, porque su madre no lo hubiera podido disfrutar conmigo.      
    - Bueno hombre, ya se sabe que las cosas son así.
    -Cierto. Así son; y dentro de pocos años sabrán mucho más que nosotros.
   -Afortunadamente para ellos; nosotros ya... con entrar en Internet tenemos bastante. Anda, anímate; que aún te darán muchas lecciones más...

                                                                              *****
 
;