Yo, Necia
Ansia dentro de mi siento, interrogantes
que
me sacuden fieramente en acoso sin fin.
Me inquieta tanto el ánimo,
que
sin saber como tórnase en desánimo
en
lo más profundo de mi interior
anímica
o, incluso, físicamente,
pues
el dolor de mi interior escapa
para
aposentarse en la parte material de mi ser.
Necesito auxilio de otro ser humano
sin
acudir a quién, no saber.
¡Ay tristeza en mí aposentada
qué
en desatino proceder me asaltas
abusando
de mi inocencia y buen hacer!
Miradme todos los que acompañáis mi vida
en
qué dolencia postrada me hallo
por
vivir la vida de soslayo
y
de su paso por ella, no aprender.
En la cuarta etapa de mi vida, -mal vivida
puesto
que tan ignorante sigo-
de
lo que conviene o no a mi acontecer
y
es por eso, que tal error he cometido
del
cual no vislumbro el proceso
para
borrar ni el bosquejo de lo a mí sucedido.
Tan dispar calamitoso hecho, sin provecho,
ya
que nada positivo a mi vida ha traído,
más
bien disgusto, tristeza, desconcierto...
Quién dijera en conociéndome,
que
tal cosa a mi persona ocurriría
si
tan seria aparento ser, tan fría,
que
pasión alguna arrastraría a la oscurecida
de
mi ya cascada vida en liviano suceder.
Sorprendida de mi me hallo cual si fuera
desconocida
persona quien se hallase a mi lado
y
junto a mi, nadie se encuentra, ni mi sombra
pues
ni a la calle a pasear salgo
temerosa
que en mi rostro se adivine
el
sentimiento frustrado –¡qué bochorno
siento
tan solo en pensarlo!- que en mí,
plasmado
quede para ya nunca borrarlo,
indemne,
cual señal de nacimiento,
-esas
que antojos llamamos-
aunque
ahora... borrarse se puede, del cuerpo,
mas,
en el interior permanece cual estigma,
el
recuerdo de esa involuntaria marca
que
un absurdo antojo de mujer embarazada
en
su prole olvidada dejara –¡qué absurdo;
convivimos
con tantas memeces!-
y
de este modo, con mi solitaria vida prosigo
avergonzándome
de mi. Sí. Por mi sandez.
Así reconocerlo es justo aún con disgusto
pues...
en sutil trampa he quedado atrapada.
Yo tan versada en múltiples conocimientos
que
para nada me han servido, bueno sí;
para
descubrirme capaz de tamaña estupidez.
*****

0 comentarios:
Publicar un comentario