sábado, 31 de mayo de 2014 0 comentarios

Sin Precio (Un poco de Prosa)

                                                                Sin  Precio
                Acaba de comenzar un nuevo y maravilloso día, así es como debo tomar todos
los que a partir de ahora me lleguen, regalos magníficos de los cuales no he de desperdiciar ni unos pocos minutos, bueno, tal vez algunos escapen de mi control, esos que se pierden en somnolencias imposibles de controlar, pero han de ser los menos, así que he de andar lista para aprovechar al máximo mis días pues ya no tengo la perspectiva ni la esperanza de que sean muchos; mi ocaso ya tengo anunciado y no me ha de causar lamento sino contento puesto que llena estoy de fe, espero en paz reencontrarme con los míos en esa otra vida prometida.
                Me hallo serena y dispuesta gozando cada nuevo amanecer, como si para mí se realizara una nueva alborada y es que así es; cada nuevo día es un regalo magnífico que el Señor nos ofrece y si no fuéramos capaces de apreciarlo no mereceríamos vivirlo.  
                La vida parece ser con una longevidad infinita cuando somos niños jugando alborozados en la calle como antaño sucedía. No nos preguntábamos que sería de nosotros al finalizar la noche de nuestros juegos y fantasías que, al dormirnos, en otros sueños se convertían. A veces los compartíamos con los demás riéndonos con los caprichosos sueños acontecidos durante la sosegada noche que como a niños inocentes  sucedían, para olvidarlos pronto al comenzar con nuevos juegos en paz y alegría.
               Aquellos momentos cargados de magia e ilusión nos fueron abandonando a la par que nuestro cuerpo en adultos se convertía y, así nos fuimos distanciando unos de otros, día a día, casi sin darnos cuenta de la distancia que el tiempo y la vida nos imponía.
               Y hete aquí, que como si salto de funambulista rápido y vertiginoso hubiéramos dado a través de la vida, nos hallamos hoy aquí, teñidos de canas sin intervenir en ello ninguna treta artificial de profesional de cosmética o peluquería.
               Quién no se ha preguntado alguna vez ante nuestra imagen en el espejo reflejada si esa persona que nos devuelve es acaso la misma, aquélla que nos delatan las fotografías y, en las cuales, se nos recuerda que sí, que somos los mismos que hace ya muchos años jugábamos fantasías. Los mismos, las mismas, y mientras en ello pensamos un pozo de añoranza nos hunde en melancolía punzante, triste, añorada infancia o, al menos, recordada por unos instantes como una hermosa etapa vivida que tal vez no fue mejor, pero aunque así no lo fuera no lo recordamos tal cual era, solo conservamos un tenue recuerdo transido de alegría.
                Ahora me remito al presente. Al aquí y ahora y me doy cuenta de tantos hechos acaecidos al trascurrir de los años que sin embargo, paréceme que han sucedido en tan solo unos pocos días ¿Cómo es posible que ese gran cambio se realice sin apenas sentirlo acompañando a nuestra vida? Crecimos, es indudable y diferentes rumbos tomaron nuestras vidas mas, no han diferido demasiado unas de otras. Amor o amores, no sé: hijos, sobrinos, nietos, una gran familia y trabajo, mucho trabajo para disfrutar de una acomodada vida más o menos sencilla, pero compartida. Después… Ahora es nuestro después. Ayer, hoy  y quizá lo sea mañana, pero eso no lo sabemos.  Dormiremos esta noche quizá inquietos, quizá envueltos en sueños placenteros. Cada noche al acostarme me deseo dulces sueños – con distinta proporción de azúcar, que cada cual es goloso en grado diverso- y al despertar al alba, raramente los recuerdo suponiendo que a mi mente dormida hayan llegado o ya ni siquiera pueda disfrutar de ellos. Pero un nuevo amanecer se me ofrece y al mirar al cielo lo veo mucho más elevado que cualquier sueño soñado y lo mismo al mirar al suelo. Los árboles vigorosos, los transeúntes, las ventanas que se abren para dejar pasar el viento purificador, tanto y tantas cosas advierto, que al susurro –me parece- me dicen que estoy despierto. ¡Vivo! Hoy estoy vivo; una vez más disfruto este regalo sin precio.                                                       
1 comentarios

Llamaste a la Puerta (Algo de Prosa)


*****
                                                                     
                                                                      Llamaste a la puerta

             Creciste en mí y desde el primer instante parte principal de mí fuiste. Cuando te conocí al fin, nadie en el mundo había sido tan feliz porque cada nuevo nacimiento a la vida es único e incomparable, por eso cada madre estrena la maternidad, no solo la propia, sino la universal. Te crié y cuidé con mi mayor desvelo como hacemos casi todas, sin aprenderlo.
             Orgullosa estuve de los resultados de tus estudios, ni mediocres ni sobresalientes, pero eran los tuyos y todo lo tuyo para mí era importante. Te portaste bien y a veces te desviaste de lo enseñado por mí, mas siempre me tuviste. Nunca te fallé ¡Como iba a hacerlo si tú eras mi bien primero! No. El único, por el que vivía y sufría, ora trabajando, ora llorando, ora esperando que a casa volvieras cuando marchaste sin dar excusas de tus razones. Yo tan solo esperaba tu vuelta a casa cuando supe como y con quienes andabas.
             No me quejaba, suplicar... Sí. Eso si hacía, al Redentor que también por ti un día muriera y, así, fuiste formando mi vida en algo triste y desgraciado porque así era la vida tuya. Mientras tú no regresaras al camino correcto que te redimiera yo solo esperar podía, y eso hacía.
viernes, 30 de mayo de 2014 0 comentarios

El Gozo de Vivir (Algo de Prosa)

     


                                                         El  Gozo  de  Vivir

      Goza de la vida cuanto puedas pero no te aferres a ella como un fin porque, inexorablemente ha de llegar un día en que ésta, impiadosa, te traicionará.
      En defensa, dirán muchos, de vida es ley mas no, te digo yo, pues lo es de muerte.
     Palabra si tiene, eso sí; tiene tu fin anunciado, por ella sabido, pero no te lo da a conocer; es por eso aviesa y desalmada, pues no te la regala, solo te la presta para a su antojo recuperarla.
      La vida, esa vida tan preciada, de ella misma te despoja y, presintiendo ese momento no la puedes degustar en toda su magnificencia pues cobardes somos y, en pensando en ello, no la disfrutamos en su totalidad; solo los más fuertes frente a ella la desafían y valientes ante ella se plantan obviando la realidad; bueno, eso pretenden, pues aún siendo muy racionales, razón a nuestro sinvivir no son capaces de hallar. Bien, De todos, todo esto es sabido y es por eso, que os conmino congéneres a mí afines, mientras podáis, no la dejéis de gozar.    


                                                                  *****
martes, 27 de mayo de 2014 0 comentarios

Mayo

Mayo

 Hay quién por preferido te tiene
pues dejas el frío atrás
sembrando al paso el camino
de florecillas sin par.
 En los parterres renuevas la vida
cual símbolo sin igual
de la fuerza natural
que se renueva día a día.
 Transformas los lugares
a tu libre antojo, a nuestros ojos
deslumbras en apariencia vital,
sin esfuerzo aparente ni racional.
 Apenas ayer por tus jardines
desnudos pasamos sin percatarnos
de esos nacientes  brotes,
para luego deleitarnos, tan pronto
los caminos de diario recorremos.
 De esa plaza que me enamora,
-de ella me siento enamorada-
embrujada cada temporada
en que ha de florecer,
y te capto en mi cachivache
para más tarde deleitarme
contemplando las imágenes
que antes cual pirata capturé,
sin tu permiso, pues así son los robos
si no, serían regalos aunque...
jueves, 22 de mayo de 2014 1 comentarios

Algo


Algo

   De mí, querer quiero que fluya algo inmaculado,
que no me suma en nostálgico recuerdo
carente de actual sentido, conato de lamento.
   Quiero mil  quereres añorados por su ausencia,
desconocidos por no transmitir vivencias,
quiero reír a libres y fuertes carcajadas,
llorar por dulces experiencias de felicidad.
   Felicidad sincera, mágica, irradiando de mi ser
desbocándose a raudales de mi interior recóndito,
flotando airosamente por el nebuloso espacio
sin freno ni comedimiento, lejos, muy lejos,
en un lugar alejado, limpio, desconocido por todos,
para mí solo creado, para mí solo visible
donde yo esconder pueda todos mis sentires:
los hermosos, los frágiles, los irrepetibles.
   Los que me han sido regalados por cientos de personas,
amigos, del antes, del ayer, de este preciso momento
que se me han ido quedando sin yo saberlo, dentro.
   Tantas vivencias, dulces, amargas, solo mías,
mas, que en ese lugar seguro guardar deseo por siempre
para acercarlas a mí en un desconocido encuentro.
   Encuentro quizás tan lejano que a él jamás alcance
por no serme concedido el conocerlo.
jueves, 8 de mayo de 2014 2 comentarios

Desconcierto


                                            Desconcierto
                                   
  Hacia la soledad camino
sin proponérmelo.
  Hacia la noche oscura
de mis perdidos recuerdos.
  No es un acto premeditado por mí
que a su paso avocada me veo.
  Una fuerza implacable, tenaz,
me dirige sin yo pretenderlo.
  Sin saber a dónde conduce,
crea en mí...
¡Tan gran desconcierto!
  Borrados los vestigios de mi memoria
será como morir en mí,
aunque mi corazón...
  Siga latiendo.
  De tal experiencia huir quiero.
  Inútilmente.
  Atrás, muy lejos, todo dejo.
  Me voy con mi soledad.
  En su compañía quedo.                                           

                                               *****


 
;