El Gozo de Vivir
Goza
de la vida cuanto puedas pero no te aferres a ella como un fin porque,
inexorablemente ha de llegar un día en que ésta, impiadosa, te traicionará.
En defensa, dirán muchos, de vida es ley
mas no, te digo yo, pues lo es de muerte.
Palabra
si tiene, eso sí; tiene tu fin anunciado, por ella sabido, pero no te lo da a
conocer; es por eso aviesa y desalmada, pues no te la regala, solo te la presta
para a su antojo recuperarla.
La
vida, esa vida tan preciada, de ella misma te despoja y, presintiendo ese
momento no la puedes degustar en toda su magnificencia pues cobardes somos y,
en pensando en ello, no la disfrutamos en su totalidad; solo los más fuertes
frente a ella la desafían y valientes ante ella se plantan obviando la
realidad; bueno, eso pretenden, pues aún siendo muy racionales, razón a nuestro
sinvivir no son capaces de hallar. Bien, De todos, todo esto es sabido y es por
eso, que os conmino congéneres a mí afines, mientras podáis, no la dejéis de
gozar.
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