Miradas de Mellizos
Engendrados fuimos en un
mismo suspiro.
Os veo uno junto al otro,
mirándome.
Intento desentrañar vuestro
mensaje,
y siento, que cumplir con
vosotros no he sabido.
Siento dolor, pues creo que
os he fallado,
Pequeños… indefensos…
Si supiera, si pudiera
resarciros…
A ti, querido niño
te ofrecería amaneceres de
oro
emanando del sol en rayos
poderosos,
campos dorados de trigo,
amapolas, mariposas
que alegraran tu triste mirada,
aunque creo, que estás
satisfecho con tu vida,
que no me pides nada
ni que de mí algo esperaras.
Y a ti, pequeñina,
¡qué te diera!
por ver en tu cara
una sonrisa dibujada.
Ahora es tarde.
De lo vivido nada cambia.
Si no te he dado más
felicidad
te ofrezco a cambio
mi serenidad ante la vida
y mi compañía
hasta el fin.
No te sientas sola
porque estoy contigo,
Y confía, confía sin límites
que llegaremos juntas
hasta Dios que nos aguarda.
*****

0 comentarios:
Publicar un comentario