Mimetismo
Lo miro constantemente y no me canso. Cojo sus dedos frágiles y suaves entre los míos mientras contemplo su cara de ángel, así pienso que éstos deben ser. Esa frente lisa acariciada por dorados rizos de pelo. Las pestañas cerradas guardando sus ojos verdes abatidos por el sueño. Su barbilla redondeada recortando su cara con ese hoyuelo en su centro que la dulcifica. Me fijo en la nariz, respingona, anunciando su futura decisión en la vida, al menos eso me parece. Su boca, dibujada con la perfección del mejor artista que hace posible unos labios casi imposibles fuera de sus pinturas. Las orejas, igualitas las dos. Nadie hallará diferencia alguna en ellos.
Miro al fin el conjunto de su cara y me extasío en la contemplación de su belleza. Le paso la mano suavemente por un moflete gozando la suavidad de su cutis aterciopelado, rosado y, se vuelve al notar el roce áspero de mi mano rugosa. No quiere que nada perturbe su sueño ni yo deseo molestarlo pero, se me hace insufrible la espera. Pronto habrá de comer y solo ansío tomarlo en mis brazos.
Cuando al fin lo hago, siento que es a mi hija a quien llevo conmigo ¡Es casi como su calco! pero... es el hijo de ella. Es por eso que lo quiero tanto.
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2 comentarios:
Hermoso!!sencillo,comprensible y lleno de pureza.Es amor.
Excelente!!!...
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