Mamita, ¿hay cielo?
No eres una materia fría ocultada por la tierra en ese suelo.
No. No quiero que seas solo eso.
Mamita ¿hay cielo?
¿Han salido a recibirte todos tus seres queridos que antes de ti se fueron?
Dime que sí mamita, que arropada estás por ellos,
que han calentado tus manos, que te han cubierto de besos,
que te han mostrado el camino de ese lugar de ensueño.
Si ya estás en él mamita mía, sosténme si desfallezco.
Cuida de mí que hoy me siento débil, pequeña, insegura, huérfana...
Creí que era cosa de niños, pero yo he sentido eso.
Escúchame cuando te hable
que muchos sentires tengo para compartir contigo.
¡Si me abrasan en el pecho!
Tengo que seguir en contacto,
saber que nos estás viendo,
que me vas a seguir queriendo.
Quiero contarte, mamita, que le he robado tres rizos a tu pelo,
solapadamente, me aproveché de tu sueño.
Los peiné tantas veces de niña... ahora me viene el recuerdo.
Mamita ¿hay cielo?
Con dos madres te ha bendecido Dios;
las dos contigo están en el cielo
porque... ¿estás allí, verdad mamita?
Dime que sí, te lo ruego,
que nadie me diga que no, que no he de verte de nuevo.
Respóndeme cuando puedas, escuchando estaré con anhelo.
Dios me ha dado mucho, mamita, me ha dado tanto ...
que si contigo quiere llevarme ya irme contigo quiero.
Te estabas muriendo, mamita, ante mis ojos
y no sentí ningún recelo, sencillamente no me apercibí de ello.
¿Cómo no me daba cuenta de que te morías?
Quizá porque nunca te había visto morir.
Tal vez no estaba preparada para despedirte;
me avisabas y no supe interpretarte,
tal vez... ¿me oías? No lo sé.
Mamita, a Alcalá os he traído para morir,
a los dos, tendré que vivir con ello.
Mamita, hasta pronto. Te quiero.
**********
*****

1 comentarios:
Escrito en octubre 1999
Publicar un comentario