Sonó tu Voz
El día no era
meritorio para ser vivido,
ninguno lo es con
el corazón dolido.
Anoche, solo
anoche, éramos uno
y amanezco solo,
triste, taciturno.
Qué extraño mundo
se ha trastocado en la noche
entrando libre, en
mi aposento. Cual fantoche
he sentido el
abrir de mis ojos, enrojecidos
por la ausencia de
sueño, en horas, abatido.
Al borde de la
cama sentado me hallo,
sin saber si
amanezco o es un ensayo
de una vida que no
siento como mía,
llegándome sus
lamentos de la lejanía.
Sin esperanza meso los cabellos en mis sienes
desconociendo el
porqué de mis vaivenes.
Me levanto después
de un rato de desconcierto
creyéndome
alocado, que solo era sueño incierto.
La ventana acoge los rayos generosos del
sol radiante
que, como cada día
amanece y me cuida vigilante
mas, hoy no me
calientan el ánimo apagado
sin poder pensar,
moverme, tan solo decaída
está mi vida, en
este nuevo día ayer hermoso
y, que hoy, me
apresa, me hunde en hondo foso.
¡Ay suspiros! Hoy
llenáis mi desordenado ánimo
de amarga
inquietud, de doloroso desánimo,
y, en medio de mi
angustia, el silencio roto queda
por una suave voz
que, en melodía, me remeda.
Canción de amor
despierta mis sentidos
y me espabila a
mí, momentos antes abatido.
¿Eres tú, Maya? Mi
amor, mi razón de vida,
y sentí tu música,
en el silencio sostenida.
Tu voz, estás
conmigo, miro a mi costado
y ahí descansas,
no te has ido de mi lado,
falso sueño en la
noche me ha engañado.
Recuerdo la noche
anterior tan hermosa y única
mientras el
silencio en la alcoba se hace música.
28 Junio 2016
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