sábado, 25 de junio de 2016

Verano




                    



  Verano
    
        Aquí estás, ya tus rayos percibo,
fuertes, poderosos, ardientes,
impregnando mi agrietada piel
cual en la garganta el aguardiente.
        Despojas a múltiples vegetales
de sus últimas prendas en yermos paisajes
ya secos de rocío, de llorosas nubes carentes
para adornarlos luego de frutos y nuevas flores
de exquisitos sabores y delicados colores,
mientras te muestras contento
regodeándote con la indolencia de la gente,
permitida en tus días, incomprensible en otro tiempo.
        Los niños y mayores sin tiento
disfrutando de tus bienes generosos,
libros olvidados los unos,los otros
despojados de sus diarios quehaceres
precisos, por ganarse su sustento.
        Nos abres los ojos hacia el mar,
más tuyo, más azul, más sereno, más nuestro,
brindándonos los diamantes de tu arena
para reposo y goce de los cuerpos.
        Todo en ti cobra nueva perspectiva:
        Las montañosas pinadas, sus senderos,
las refrescantes tormentas, a veces,
regalos amorosos en bochornosos momentos.
         Eres, verano, protector de desvalidos
y de validos, maestro, enseñador
del compartir emociones, acercamientos;
con nuestros brazos al aire nos diferenciamos menos.
        Contigo hay más amor, más ternura.
        Contigo sentimos a Dios más nuestro.
        Verano en ti, tenemos al Señor más dentro.
        Verano de ti nos llegan... tan bellos recuerdos...
        ¡Ay verano! Ladrón también de muchos sueños.
                                                                            
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