Las Huellas que
Dejamos
Hoy
nacemos al nuevo día que amanece
sin
esperar en él cambio nuevo que se opere;
y, así es cómo al levantarse de la cama,
sentados quedamos
cierto rato, sin pensar;
tan solo recordando a
veces, si soñamos
sueños bellos, que al
abrir los ojos olvidamos.
Levantados con cuerpos derrotados, tal parece,
nuestro ánimo negado,
al trajín que se digiere
cual
la comida zafia servida por mal ama.
Tedioso
afán nos espera, fiero, sin pesar,
y anhelando el día futuro en que dejamos
tirada la odiosa tarea
que renegamos.
Ya en
casa, quedos, nuestro sino se oscurece
pues pesa mucho la
apatía que se infiere,
por nuestra dejadez
en la pesada calma;
tornando el herido interno ánimo, al tensar
por dentro las leves huellas que marcamos,
en aquel recordado oficio que añoramos.

1 comentarios:
Soy jubilada, afortunada por ello, ¿hay tanto por hacer?.
Compañeros de edad ya cumplida, mirad bien a la vida
de cada día que ya no volverá. Regalo valioso si lo sabemos apreciar. Un saludo a todos.
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