martes, 29 de marzo de 2016

Primavera


Primavera

 Primavera, te he vislumbrado apenas
y ya te difuminas, presta, alejándote
sin apenas dejar huellas al pasar.
  De refilón te he contemplado,
en el iris de mis ojos, de soslayo
te llevo, más añorándote, que ilusa,
poseyéndote en mi roma admiración.
  Del frío me he resguardado
evitando resfriados en los crudos meses
-no sé por qué no cocinados-
con mis mantas y abrigados atavíos
protectores del gélido enemigo
en los cortos días invernales 
esperándote con ilusión ambiciosa,
hasta que, de pronto, una mañana
aún fría, llaman mi atención precisa
unas plantas fieles, generosas,
al pasar por el camino, cansino,
de mí notoriedad requieren
y, sin propósito preconcebido las miro,
descuidadamente primero, para después
fijar en ellas mi vista con esmero;
  ¡Oh qué emoción me invade!
  El milagro otra vez se hace nuevo.
  Esos pequeños brotes, delicados, tiernos,
 ante mis ojos se ofrecen;
 los contemplo con renovada esperanza.
  Otra vez voy a tu encuentro
o eres tú quién a mí vienes
pues no sé si te he añorado,
o tú me has echado de menos.
  Prosigo mi andadura renovada,
sensible ante la vida que anuncias.
  No te fuiste, no me abandonaste;
ambas fuimos relegadas por fuerzas inusitadas,
 a una espera prolongada,
yo de ti huérfana y tú falta de mí.
  Amiga mía. ¡Qué gozo, qué alegría!
  Mis pasos se aligeran, mi pensamiento
ora y canta en mi interior
mientras mi camino prosigo.
  Una nueva primavera me espera.
  ¡No he de sentirme feliz!
  Una más. Una más, me repito
ansiando ya ver tus flores
de exuberantes olores y colores
excitando mis sentidos, rememorando
los robados besos bajo tus arbustos  
ante los dorados rayos del atardecer.
                                        Solo recuerdos, pero... ¡Qué recuerdos!                      11  Junio  2012
                                                                                        MUCHA  PAZ


     Me estoy moviendo suavemente, me lo siento y no me entiendo. Hay un mensaje que puja por salir de mi. Me llama insistentemente y no lo comprendo, no sé lo que de mí pretende, pero sin embargo siento su grito de auxilio, a veces grave con su voz ahogada, como si temiera dejarse oír por temor a algún peligro que en cambio le obliga a pedir socorro y, por eso, en otros momentos siento su  desgarradora voz que me traspasa el ánimo pues no sé a qué mal referirse quiere para yo poder acudir en su pobre auxilio.
     Hace ya días que me incomoda el descanso tal vez sin pretenderlo y me interrogo sin hallar respuesta en mí.
     ¡Quién pudiera aconsejarme cual sería mi respuesta para tranquilizarme y continuar con mi plácida vida de diario, sin problemas, sin asuntos inquietantes! Ya solo deseo una vida descansada de mujer con su tarea ampliamente terminada, sin obligación ninguna, sin deberes, sin pesares ¡tantos tuve! que mi único deseo es de todos ellos olvidarme y nacer de nuevo en mi, ya no pura, pero sí gozando en paz todo lo que la vida aún me ofrece: sentir latidos en mís sienes, vislumbrar la luz del sol cada mañana, saborear el alimento por mí misma preparado, gozar el roce de la almohada cuando a la noche recuesto mi cuerpo en la cama abandonada... esos gozos tan sencillos a mis años merecidos o, tal vez no, no lo sé, pero que los tengo a mi alcance y los ansío; son los dones que aún recibo, corrientes, pero son los goces míos, míos, únicos pues no es otro quién los vive sino yo. Yo conmigo.
     Con ellos me conformo, nada extraordinario pido, pues entonces... ¿por qué no hallo paz en mí? ¿Acaso tan mal he vivido mi vida que no merezco un tiempo de sosiego? ¿Debo conformarme pues? Pues no quiero, y por eso desespero aún sabiendo que no debo tomar en mí esa actitud. No quiero conformarme con una vida que a mi ánimo inquieta. Quiero libertad para alcanzar mi meta con una llegada en tranquilidad. Que nadie haya para darme aplauso alguno, ni trofeo, ni reconocimiento, solo saber que hecho el esfuerzo y terminado, me sienta en paz conmigo misma sin tener la constante incertidumbre de no saber el porqué de mi inquietud.
     Quiero sosiego, solo ese sosiego necesito para esperar calmada de mi final la entrada en ese lugar anunciado, que no sé cómo será y que tampoco me importa. Me basta con que en él se absorba paz. Mucha paz.                                                                                                                                                                                                                                                                                          18  Dic.  2013

                                                                            *****
                                          

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
;