jueves, 14 de junio de 2018

Mi Ánimo


                         

                            …                   Mi Ánimo

  

 ¿Qué se esconde dentro de mí que no me da pista para averiguarlo?
Quisiera encontrarme hoy pues mañana tal vez ya no pueda.
Mañana es una palabra cercana y lejana, una incógnita en sí misma.
Pudiera ser que amanezca a un nuevo día o, mejor, que un nuevo día me alumbre.
Puede ser que al terminar la oscuridad de la madrugada ya no exista.
No es negatividad lo que transmitir quiero a mí misma,
es la lógica naturaleza de nuestra vida que no nos avisa de su despedida.
Esto lo aprendí de niña ignorando el profundo sentido de la palabra muerte.
Muerte
 Estado incomprensible para una inocente muchachita en apenas estrenada su vida.
Bien recuerdo aquellos momentos posteriores a la escucha de tal hecho
mientras jugaba en la habitación de estar mientras las mamás
 charlaban animadamente en las tardes frías de aquél otoño de mil novecientos cuarenta y seis.
La estufa de carbón de cuando en cuando chirriaba escupiendo algún lamento.
Tal vez las llamas le dolían calentando su exterior día a día.
Era hierro y resistía, fuerte, valeroso, generoso...nos ofrecía todo el calor que despedía, 
no podía darnos más y era insuficiente para calentar el piso de arriba.
Meterse en la cama era una aventura de valientes;
levantarse al otro día con hielo en el interior de los cristales era una heroicidad
a la que nos enfrentábamos cada día.
Esa tarde, con los deberes terminados y en vísperas de Nochebuena
mis amigas del vecindario y yo, jugábamos con las muñequitas de papel,
aquellos recortables que con tanto afán y unas tijeras eran un gran tesoro,
bien guardadas después, cada una donde podía, a veces en sobres de papel 
hecho por nosotras, de periódico o sobrante de la compra en la tienda de ultramarinos.
Bla, bla, bla...y, entre palabras entreoídas una llamó mi atención y ya mi interés se mantuvo a la escucha dando de lado a Silvia, la muñequita que en mis manos se hallaba.
...Pues parece ser que avisaron al médico pero tardó tanto en aparecer que cuando lo hizo ya era tarde, la pobre ya no respiraba,estaba muerta. Yo, que estaba con ella esa tarde me llevé el susto de mi vida, más aún cuando el doctor dijo que tenía que dar parte a la policía. Matilde se puso pálida y a punto estuvo de caer sobre el cuerpo inanimado que yacía ante ella en la recámara. ¿Qué es eso? interrumpió Juana, a lo que recibió una mirada de ocho ojos justicieros,  pero...¿no te das cuenta de que eso no es importante? Le dijo mi madre algo alterada y curiosa por saber más pormenores.
Muerta, sí. Del todo. Muueeertaa.  Matilde no entendía el por qué de que la policía hubiera de intervenir; calló queda, a la espera.
Llegaron dos policías y un forense luego de un tiempo que se hizo muy largo.
La cuestión; yo solo había dejado presa en mí la palabra "muerta" y lo demás dejó de mantenerme la atención. Dejé a Silvia bien guardada y le dije a mis amigas que ya no quería jugar, que me dolía la tripa. Qué fácil era decir mentirijillas entonces.

 Me aparté a pensar, aunque no lo hacía a propio intento me pasaba muchas veces. Ahora sé que ya era muy reflexiva por entonces.
Pensé mucho rato en ello, tanto, que se hizo la hora de cenar y yo aún seguía en mi rincón apartada y callada. Entonces mi madre reparó en mi silencio algo extrañada pues si no jugaba o hacía deberes o leía, canturreaba, o sea, que mi presencia siempre por la casa rondaba pero, mi madre con la mente puesta en la pobre Faustina... había estado también algo distraída.
Te pasa algo, -preguntó- y yo le dije: nada mamá. Voy a lavarme las manos.
Pero sí me pasaba. Ya en la cama que compartía con mi hermana mayor, no podía dormirme, pero al fin lo hice, claro, y recuerdo que tuve un sueño muy raro pero ya no sé cómo era, por supuesto.
Muerte. Qué misterio. Entonces incomprensión, hoy desconcierto. Sigue siendo una incógnita en mi vida que asiduamente me asalta de cuando en cuando. He aprendido mucho desde entonces pero ante este hecho me siento igual de sorprendida. ¿Qué hay detrás? ¿Qué se esconde cuando el corazón de las personas deja de latir? Y esto es algo que no me asusta pero me inquieta sobremanera. Aún hoy me siento ante este fatídico hecho tan alarmada como cuando era aquella niña pequeña.


*****,   

                             






1 comentarios:

carmen vega malnero dijo...

Pues lo acabo de releer y me ratifico en mi idea final. La narración tiene algo muy ligero de fantasía pero las ideas son auténticas, de entonces y de ahora. C. V. M.

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