viernes, 20 de septiembre de 2013

Primavera




     Primavera

        Primavera, no te he vislumbrado apenas
    y ya te me difuminas, presta, alejándote
    sin apenas dejar huellas al pasar.
        De refilón te he contemplado,
    en el iris de mis ojos de soslayo
    te llevo, más añorándote, que ilusa,
    poseyéndote en mi roma admiración.
        Del frío me he resguardado
    evitando resfriados en los crudos meses
    (no sé por qué no cocinados)
    con mis mantas y abrigados atavíos
    protectores del gélido enemigo
    en los cortos días invernales
    esperándote con ilusión ambiciosa,
    hasta que, de pronto, una mañana
    aún fría, llaman mi atención precisa
    unas plantas fieles, generosas,
    al pasar por el camino, cansino,
    de mi notoriedad requieren
    y, sin propósito preconcebido las miro,
    descuidadamente primero, para después
    fijar en ellas mi mirada con esmero.
        ¡Oh qué emoción me invade!


        El milagro otra vez se hace nuevo.
        Esos pequeños brotes, delicados, tiernos
    ante mis ojos se ofrecen, los contemplo
    con renovada esperanza.
       Otra vez voy a tu encuentro
   o eres tú quién a mí vienes
   pues no sé si te he añorado
   o tú me has echado de menos.
        Prosigo mi andadura renovada                    
    sensible ante la vida que anuncias.
    No te fuiste, no me abandonaste;
    ambas fuimos relegadas por fuerzas
    inusitadas a una espera prolongada,
    yo de ti huérfana y tú falta de mí.
        Amiga mía ¡qué gozo, qué alegría!
        Mis pasos se aligeran, mi pensamiento
    ora y canta en mi interior
    mientras mi camino prosigo;
    una nueva primavera me espera;
    ¡no he de sentirme feliz!
        Una más, una más, me repito
    ansiando ya ver tus flores
    de exuberantes olores y colores
    excitando mis sentidos, rememorando
    los robados besos bajo tus arbustos
    ante los dorados rayos del atardecer.
        Solo recuerdos, pero... ¡Qué recuerdos!

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
;