sábado, 21 de septiembre de 2013

Entre Veladas y Sueños




                                               
        Entre  Veladas  y  Sueños              

Sola. En cama permanecía. Dormida sin duda estaba
ya que creo que soñaba, pues ¿qué si no otra cosa hacía
si en mi sueño hablaba, hablaba, hablaba...?
y me desperté mientras me escuchaba diciéndome
ya no sé qué, así de frágil es nuestro sueño,
inaccesible, aunque a veces pueda parecer veraz.
Pero siempre es transitorio, engañoso, feliz o cruel,
aunque soñar o no soñar no es lo importante;
lo importante es creer que lo soñado, si nos ha gustado
pudiéramos experimentarlo, prolongarlo al menos
mientras, ya desvelados, damos paso al diario acontecer.
Creo que con el paso de la vida -que no el tiempo-
vamos soñando menos, ya sea dormidos o despiertos
y a veces, solo a veces, efímeramente al despertar
nos queda una imagen de lo soñado
pero se diluye cada vez de manera más fugaz
La  pasada madrugada, o plena noche, no sé,
lo que expreso me ha ocurrido.
Mi propia voz me ha despertado y aún he seguido hablando
por algunos imprecisos momentos
hasta que consciente de mis palabras, he reaccionado
¿Cómo? De la única manera posible, pidiéndome silencio
para el sueño reemprender ya tranquila, sosegada,
hasta que la alarma, obediente, sí, me ha traído a mí,
a mi diaria realidad, la de las vivencias inimaginarias,
incongruentes, monótonas, de vulgar pensionista
como colofón de una vida similar, mas veraz.
Pero como en mis adentros sostengo que no existe
ninguna vida vulgar he de cambiar la anterior reflexión
por otra que mejor se avenga con mi satisfacción.
Me niego a verme como una más del montón
que vive y morirá como una desconocida más,
porque cada vida es individual, se posee a sí misma
y nada ni nadie la puede calificar como secundaria.
Hay vidas de personas más conocidas por sus actos,
mejores o peores, eso es evidente, 
pero no más importantes por ser sus nombres repetidos,
por sus hechos trascendentes o insustanciales,
la cuestión es que al ser expandidos son mejor acogidos
por unos u otros según su condición o pensar.
Yo sé porque cavilo, que mi vida vale tanto
como cualquiera de esas llamadas "famosas"
tanto haciendo bien o memez, tal es el asunto,
que de ellas se hable mientras quien escuche haya,
aunque en los oyentes si admito categorías;
si hemos de escuchar la plática de algún congénere
que ésta sea inteligente y edificante;
no he de dedicar mis delicados oídos a escuchar
cosas incoherentes e intranscendentes o vulgares;
tampoco es mi pretensión dármelas de sabionda
-aunque es posible que algo de verdad en ello haya-
pero de vosotros espero, queridos oyentes o lectores
que no me lo habéis de tener en cuenta, os lo ruego,
pues lejos quedo de ser perfecta, bueno, lejísimos,
y también me reconozco un tanto presuntuosa 
-hacerme caso omiso, de esto nada siento-
porque lo cierto es y me avergüenzo (lo mismo de antes)
que deseo vuestro unánime reconocimiento
a mis valiosas aportaciones a este taller pletórico 
de insignes progenitores de obras de renombre.
  ¡No es posible haber llegado a este punto!
Sin duda dormida sigo y en lugar de hablar, escribo.

 **********
   




                                      

                                               

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
;