Voluntario
Quería ser voluntario, voluntario de la vida,
de la vida regalada para regalar a muchos
acciones bienintencionadas.
Sabía de tantos problemas, angustias por vidas pasadas
por el desarraigo del hombre hacia otras buenas almas.
Fatiga, dolor sin límite por guerras no declaradas
de odios, crueldades, rechazos, a personas inocentes por otras gentes malvadas.
Y guerras con pleno significado matándose cruentamente
unos a otros con saña; motivaciones reales o falsas,
pero siempre innecesarias:
Pensar de distinto modo, creer en creencias contrarias,
obtener beneficio económico, cualquier excusa les basta
indiferentes al daño que causan.
Y le duele, le duele profundamente; se angustia de la noche al alba.
No sabe, no entiende, y el dolor le traspasa cada día el alma.
El alma que habita en hermanos, hermanos por razocinio y amor,
amor creado para goce de las almas,
las almas que en nosotros habitan y que de muchas gentes escapan.
El quiso mitigar el horror; marchó a lugares lejanos
sembrando el bien, la esperanza.
La esperanza perdió ante el drama que a su paso presenciaba
y lloró, lloró sintiéndose inútil, mas no lo era, nunca lo fue.
Su recuerdo en la mente perdura de personas por él auxiliadas.
Lo echan de menos, que vuelva, a la noche le piden
muchas voces, muchas voces angustiadas.
Hay quien dice que murió feliz,
que su rostro paz irradiaba.
Comprendió que salvar el mundo no podría.
Comprendió su acción limitada.
Y se fusionó al fin con su alma.
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