Ella
Recordaba y pensaba.
Pensaba en tiempos pasados
que no sabía si fueron buenos o malos.
Y enfrascado en sí mismo
rememoraba, hurgaba
en sus lejanos recuerdos.
Inútilmente.
Solo de ella se acordaba.
No había un antes ni un después.
Vino a este mundo solo para amarla
y si ya no estaba...
Él ya no era hombre, no era nada,
un desecho de la vida a la que renunciaba.
Y andando pausado
sin destino preciso
-no le hizo falta-
sus pasos lleváronle junto al río,
donde por primera vez la amara
El trayecto hasta el agua,
ligero, fue suficiente
para sentir que con ella se fusionaba.
Se alejó su cadáver
con el curso del agua.
Nadie notó su ausencia
mas no importó pues ella
en ese tránsito lo acompañaba.
Ya no eran dos vidas.
Ya eran una sola alma
que en el espacio se volatizaba.

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