jueves, 25 de julio de 2013

Desarraigos


                                       
Extranjeros

Buscaban una vereda que llevarles,
llevárales a un lugar lejos de su desgracia.
Caminaban, caminaban y al lugar de origen
una vez y otra regresaban.
En un círculo su vida giraba 
y no hallaban salida que a algún sitio arribaran.
Que no había lugar para ellos.
Que ningún rincón les amparaba.
Que estaban proscritos y nada ni nadie los cobijaba.
No saben el porqué ni se lo preguntan
tan ignorantes son de lo que les pasa.
Solo asombro reflejan sus caras a quién se digne mirarlas,
que pocos son, que al hacerlo temen a su vez ser señalados;
que hay gentes muy buenas
pero también hábelas muy, muy malas.

Y estas han sido las que difaman sin causa,
pero con mucha alevosía a este grupo errante,
sin techo,que se lo presta compasivo el firmamento,
ora con nubes o sol, ora con estrellas y la luna ámbar.
Que son de allende fronteras, pero no es ese su mal
que si riquezas los acompañaran, no se les vería extraños.
Lo que no gusta de ellos es su pobreza,
de eso se les acusa y señala,
y se les obliga a vagar como inmundos.
En sus países de origen su suelo pisaban,
aquí no es suyo ni el polvo de sus pisadas.
¡Qué regresen, qué se vayan, quién los llama!
Y si los echamos, ¿cuál será nuestro orgullo?
Nos pondremos un lacito sobre la solapa.
¿De qué color lo escogeremos?
Da lo mismo; será el color de la insolaridad
en cualquiera de los tonos de su gama.
La cestita está llena de ellos.
Os conmino vecinos, que al atardecer
ni de uno solo en ella se halle falta.
La tierra que pisan aquí con ser lejana,
es similar a la del país que dejaron.
No más círculos en su vida.
Este es un buen sitio para su parada.  

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