miércoles, 24 de julio de 2013

Superación




Superación

Saciada de improperios y voces.
Saturada de actitudes feroces
quedéme, y refugio busqué en tranquilos lugares 
vírgenes, libres de vecindarios dispares.
Una gruta en la ladera del monte acariciada por el mar
cuando juguetona la luna lo hace saltar.
Por la orilla de la playa acompañada de pececillos paseo
que cosquillean mis pies, mientras pienso en pasados desvelos.
Lo que fuí en mi infancia, mi adolescencia gozosa
que el amor de jovencilla transformó en otra cosa.

Quiero olvidar, necesito hacerlo, volver a sentirme alegre
sin esos momentos tenebrosos que me ardían cual fiebre.
Hasta que mi vida quedóse sin habla, sin libertad,
perdida en un mundo interior silencioso, colmado de ansiedad.
 Huí, despavorida en la noche y vagué días por no sé donde
comiendo y bebiendo de la caridad que en gente se esconde.
Mis sandalias gastadas, mis pies doloridos, mi cuerpo agotado
cayó una noche, pensé ser la última y me sumí en un sueño pesado.
La aurora entibió mi cara, abrí los ojos desorientada,
miré en derredor, vislumbré este paisaje y, abrumada,
decidí aquí quedarme; éste ha sido mi refugio hasta hallar el sosiego.
Es momento de irme, olvidar la vida que tuve, de la que ya no reniego.
Encontraré otro amor, profundo, sin falsas palabras, siempre sincero
y me sentiré renovada, viviendo feliz con el hombre fiel al que ya espero.

*****

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