viernes, 12 de enero de 2024

Cuestionándome



Cuestionándome

Dicen de mí quienes a medias me conocen 
qué escribo muy profundo y bonito.
Me salen las ideas y planteamientos sin pensar;
tan solo empiezo y sigo continuadamente
y, al leerlo después, no me parece bien o bueno
para luego de otra lectura decirme:
Bueno, no parece estar tan mal sin tener la pretensión 
de que tal escrito vaya a gustar a mis amigas
de un grupo llamado VIDA  ASCENDENTE
al que pertenezco hace veinticuatro años.
Cierto que sus halagos ya me abruman.
No debiera escribir más en el grupo, me digo,
para luego hilar idea con idea sin pretensión alguna.
Quizá lo escrito no está acorde con mi realidad
y es por eso que me inquietan sus elogios
por otra parte, sinceros, de eso no tengo duda.
Y ahora...¿Por qué reflejo aquí esta reflexión?
Pues ni idea tengo.
Tan solo he abierto el ordenador un tanto abandonado
y, al que volver pretendo.
Las dos y tres de la madrugada me daban escribiendo feliz
hasta que me uní a la influencia del móvil
que atrapa y empereza en la comodidad del sillón.
Intento recuperarme de ese mal que provoca 
la cercanía tirana de tal enemigo o amigo,
según se mire, pero que se ha hecho una compañía indispensable.  
No siempre beneficiosa.
Eso. Yo Carmen.
 
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