NADA
Lo más preciado que poseemos,
lo único
importante para luchar por ello
en nosotros
se halla, nos rodea,
nos llena
profundamente,
nos afirma en
nuestra vivencia,
nos acompaña
en nuestra andadura,
incansablemente fiel, sin fisuras,
a lo largo de
nuestra experiencia
aprendida
tarde, sin dulce clemencia,
como un
juguete recibido a destiempo
o un alimento
muy exquisito
que no
apetece al estar ahítos.
Cada momento es precioso
y lo
dilapidamos alegremente,
de su
importancia sin ser conscientes.
Un día a otro
sigue incansable
ofreciéndonos
su don, inagotable,
mostrándonos
su efervescencia,
su belleza
asombrosa, exultante;
pasamos por
ella sin apercibirnos
ocupados en
nimiedades,
en asuntos intranscesdentes
con apariencia de vitales.
El fin llegará, eso es seguro,
y lo
obviamos, en lugar oscuro
lo
mantenemos; sin pensar en ello
La vida acaba y con ella nuestros anhelos,
nuestro vivir
viviendo se desvanece,
en ese punto
desaparece;
con ella
nuestros apegos se adormecen
yaciendo
unidos en lugar extraño
sin un
despertar en lejano mundo.
Todo vuelve al vacío oculto
de donde
surgió sin ser parte en ello;
lo
establecido por ley natural
nos es vedado
el conocerlo
y lo
aprendido en nuestro vagar
en ese
instante lo perderemos.
Solos. Solos completamente
volvemos al
lugar naciente, el vacío,
mas, no ya
para nacer de nuevo,
para ser por
siempre olvido. Nada.
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