ZONA de
SILENCIO
¡Oh mundo!
Qué lejos quedas cuando me sumerjo en mí.
En la
profundidad de mi espíritu nada me perturba,
nada molesto me llega de afuera.
Nada que yo
no quiera se introduce en mi zona de silencio;
en la zona sin desflorar que guarda mi intimidad
celosamente
sabedora, cual eunuco que ha de guardarme para mi
señor
y mi señor, carente de sexo soy yo misma encerrada en
mi interior.
Pozo
profundo, inaccesible, al que solo expertos llegan
sabedores de haber encontrado el camino que conduce
a la salida del sinuoso laberinto donde yo estoy
esperándome
deseosa de hablar conmigo misma, de compartir mis
anhelos,
mis deseos, mis emociones, mi secreto amor guardado
que es tan mío que no sale de mi ser ni lo nombran mis
labios,
tan protegido permanece en mí cual fulgurante diamante
en urna de oro
en la más lujosa sala del más afamado museo,
cual tiara de perlas de la más hermosa princesa
extraídas de conchas
del más puro nácar del más límpido fondo del mar.
Amor que en
mí nace y en mí confluye en círculo sin final.
Platónico,
lo llaman recordando a ese hombre que quizá
jamás vivió sentimiento alguno que a esto se asemeje.
¿Yqué
nombre hay para este amor mío?
Ninguno
conocido que no es para ser mentado
ni experimentado, solo sentido, que bulle en mi fuero
interno
tanto que casi ni yo lo admito
porque, no me parece posible tan inexplicable
sensación
con solo evadirme de mi entorno,
cerrar los ojos e introducirme en mi ensueño
porque, al hacerlo, dejas de ver lo exterior pero en
ti, internamente
percibes nuevas visiones que son solo tuyas, que no es
posible compartir
ni con el ser amado aún si con él poder pudieras
fundirte en un abrazo.
Y unos
minutos, segundos, de tan dichosa calma conturba tanto mi espíritu
en una explosión de clímax tan confusa, anhelada,
que no puedo comprender, ni analizar ni imaginar.
Que no hay
poeta, ni músico ni artista alguno
que plasme lo que hay en mis cerradas mente y alma,
ni llave alguna que abrirlas pueda a nadie de afuera.
Que solo yo
siento lo que siento y me abraso o enfrío en mi placer,
dolor o sentimiento sin asirme a mano alguna
porque todas están en otra dimensión
y, para salir de esta experiencia solo he de abrir los
ojos y fijarlos
suavemente en todo lo que conozco, sean cosas o sean
gente,
y después de ese momento me convierto otra vez
en un ser vulgar y corriente, de este mundo solamente.
Estoy
pensando en los ángeles, tal vea ellos me entiendan
aunque dudo, que ni aún ellos puedan siquiera
comprenderme.
*****

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