miércoles, 4 de marzo de 2015

Confidencias (Va a ser al Momento - Algo de Prosa)


 

                      
                                                                                Confidencias


    La niña y la abuela sentadas en el poyete que hay junto a la entrada principal de la casa de pueblo que ambas habitan charlan al caer la tarde, esa hora que mueve el pensamiento y encoge el corazón.
   ¡Ay mi niña querida, si yo pudiera contarte…! En mi lugar secreto lo he tenido guardado por tantos años que casi apolillado permanece en mí y temo perderlos con mi muerte y al mismo tiempo…contarlo y explicarte cómo fue…quisiera antes.
    La abuela deja perderse su mirada sobre el sol que aún deja divisar algo de su luz anaranjada anuncio de su huída hacia otros lares,¿Cuales? A  veces se pregunta la anciana que no lo es tanto por su edad, como por sus atavíos la ven.
    Niña, -le dice- cuando te enamores no te fijes en sus ojos porque engañan, ni en sus palabras que te dicen decires vacíos, ni en su boca que solo ansias tiene de besarte, ni en su porte que no es reflejo de su alma.
    La niña escucha sus palabras que son casi un calco de las del día anterior y el otro y aquel del primer día que de su amor le hablara, pero, atenta escucha porque cada vez les da un matiz distinto a sus palabras y ella, a quién mejor puede escuchar, más aún, a quién va a escuchar si la calle desierta se halla. Hace tiempo que el pueblo está vacío de gente,  de saludos, de animales, de otras vidas.
    Del pueblo cercano les traen viandas una vez a la semana y si otra cosa precisan le dan a Rufino la demanda  y, éste cumple, ¡las quiere tanto! ¡Cómo puede quererlas tanto! Ni lo sabe, pero espera impaciente que se pase la semana.
    Rufino medio duerme, la mitad de la comida queda sobre la mesa. Su madre cada día más preocupada y calla. Calla pues sabe que a su hijo no le gusta que lo azucen con peticiones de su vida, declararlas. Siempre ha sido reservado desde niño; le costaba decirle a su madre si en la escuela algo anormal le pasaba. La maestra le decía si había alguna novedad. El niño avanzaba bien en su nivel, que no se preocupara, simplemente…algo tímido pero, si casi todos lo somos de niños y ahí la charla acababa.
    Vueltas a uno y otro lado de la cama, a la mañana a veces parece que la hubiera compartido en juegos amorosos con su mujer, mas cómo no la tenía…y así su madre hace cábalas y piensa en cuando su hijo se casaría. Sí era tiempo. Su padre más joven que él  era cuando su primer hijo nació y aún cuando nació él que fue el segundo y así pensando, en sus tareas se le va pasando la mañana.

    Conduce su vieja furgoneta por la vieja carretera con ligereza y con ansia; llegar antes de salir quisiera y a lo lejos ya con la bocina les anuncia su llegada. Las mujeres salen con la sonrisa en sus caras y lo acogen con un abrazo la abuela, con un  "buenos días" la nieta más recatada. Después de dejar los mandados a la sombra del emparrado se sientan a conversar de las novedades pasadas y al fin…el momento de la marcha.
    Ese día algo hay que todo trastorna y cambia. La moza mientras se aparta hacia su coche, lo llama. Él se vuelve a mirarla y ambos, inmóviles permanecen hasta que la abuela, sabia y discreta se introduce en la casa.
    ¡Gala! ¡Gala! Repite Rufino con un gemido en su garganta. Ella calla y mira. A sus ojos, no debe, ni a su boca, ni puede escuchar sus palabras mas, solo ha repetido su nombre, ninguna palabra vana y en un impulso irresistible ambos se acercan y abrazan.

    Gala con ropas negras se engalana ya para siempre indiferente a su hermosura, que la tiene, y así se recluye en la casa con la nieta que la acompaña.
    Han pasado varios años, la niña ya es moza y a su abuela idolatra por eso no se ha ido del pueblo cuando se fue despoblando porque su abuela mientras viva no dejará su casa, la casa en la que fue feliz, en la que se consumó su amor, el que perdió en la carretera traicionera y mala.
    Y la abuela arrebujándose la toca le dice a su nieta - anda vamos, que ya refresca aunque la noche está en calma- Mañana terminaré de contarte la historia de mis amores, bueno de mi amor, que solo uno nos bastara.
                                                                                    .                                                                           2  Marzo 2015
                                                                                                      *****      

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