Ya no Estás
Ya no estás.
Tus labios no dibujarán en mí sus besos
ni saborearé tu boca.
No me miraré más en tus ojos
que me reflejaban hermosa.
Mis senos no sentirán tus manos,
ni mi talle, ni mi pelo
cuando, solo con su roce
me inflamaba en celo.
Ya no estás.
Me he dado cuenta
que se ha trastocado el
mundo,
no tiene tu aliento,
ni tus pasos, ni tus risas.
He elevado mi mirada al cielo
buscando su consuelo
y las nubes presurosas,
redecoraban su aspecto
y, he comprendido que el
mundo
es siempre diferente;
no permanece igual ni
siquiera un momento
que lo cambia a cada instante
una lágrima o un beso,
la baba de un bebé o la
sonrisa de un viejo.
Porque tú ya no estás
comprendo todo esto.
Me siento menos sola;
formamos parte del universo
y en él, cabemos todos, los
vivos y los muertos.
Ya no estás.
Y te siento en mí latiendo.
Y te siento en mí latiendo.
Tu ausencia me ha enseñado tanto
que más que perderte parece
que te encuentro.
Ya no estás.
Y te siento tan palpable
que no sé si te has ido
o te me has quedado dentro.
¡¿Por qué?! Por qué entonces no entiendo
que mis senos ya no sentirán
tus manos
ni mi talle, ni mi pelo...
Por qué me duele tanto
que tus labios no dibujarán
en mí sus besos.
Abr. 1999
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