CUALIDAD
¡Ay! Mal empiezo, es por ello que ya
tiemblo.
Pero basta. ¿Por qué he de ser mi juzgadora?
Ya
habrá otros que con placer lo hagan
deseando
destruir lo que de mí pensamiento
nazca
en momentos precisos y adecuados.
Soy libre para expresar mis ideas o
ideales,
mis
sueños pacificadores o agoreros;
soy
dueña de mis deseos puros o turbulentos
que
en mi interior se hallan, me pertenecen.
Los quiero por ser de mi propiedad
ya
que en mis adentros gestaron y parieron.
Como al más preciado hijo los idolatro
y
conmigo los deseo todo el rato.
No seáis turbas luchando contra mí
pues
daño a nadie he causado ni lo deseo.
No hace tanto que me rodeaban mis amigos
y
han huido de mi lado incomprensiblemente,
y
aún de mí, antes de esa fuga se han burlado.
Miro en derredor por a alguno hallaros
que
me explique, que me de justificación
de
tales hechos que ni entiendo ni comparto.
Como amiga me ofrecí y me acogisteis
Yo os veo cual entonces os conocí,
de
igual manera, con el mismo talante
y
no acierto a comprender vuestra aversión
si
en mí no hay causa que lo justifique.
Yo quiero amigos, necesito amigos, los
que fuisteis
los
que pudieran ser, los que ambiciono.
Siento tan profundo dolor que en mí no
escapa
y
ya me lacera el ánimo de tal manera
que
empiezo a desvariar en mi profundo afán,
en
mi interminable espera.
Venid, venid a mí que me extingo en mi
ser,
que
ya no puedo con tan gran pesar a mi espalda
cargada
ya de desengaños y luchas absurdas
como
lo son todas, pero esta es la propia, la mía,
con
la que sufro cada día inútilmente
en
un anhelante deseo de acercarme a vosotros
que,
sin embargo huis sin que yo sea capaz
de
saber la razón que a ello os impele.
Decidme, ¿Qué es lo que causó vuestro
enojo?
¿Que os alejó de mi trato, de mi
entorno?
Cualidad perdida ¿dónde te he olvidado?
Vuelve a mí para recuperar a mis amigos,
los
que añoro, los que eran míos,
mis amores, mis tesoros.
No hay mayor amor ni más sincero
que
el que la amistad ofrece, no pide, no exige,
es
fiel y verdadero, es por eso que no entiendo
cómo
lo perdí, quién lo encontró, quién lo esconde
pero... no me engaño, solo yo soy responsable
pues
perdí la cualidad que a él me acerca,
esa
que se necesita, la única condición
para
que permanezca imbatible cual ella es:
la
fidelidad. En qué cruel descuido la dejé atrás!
¡Ay
dolor! Buscadme. Encontradme o moriré.
Moriré sin vuestro entrañable amor.
*****
CUALIDAD
¡Ay! Mal empiezo, es por ello que ya
tiemblo.
Pero basta. ¿Por qué he de ser mi juzgadora?
ya
habrá otros que con placer lo hagan
deseando
destruir lo que de mí pensamiento
nazca
en momentos precisos y adecuados.
Soy libre para expresar mis ideas o
ideales,
mis
sueños pacificadores o agoreros;
soy
dueña de mis deseos puros o turbulentos
que
en mi interior se hallan, me pertenecen.
Los quiero por ser de mi propiedad
ya
que en mis adentros gestaron y parieron.
Como al más preciado hijo los idolatro
y
conmigo los deseo todo el rato.
No seáis turbas luchando contra mí
pues
daño a nadie yo he causado ni lo deseo.
No hace tanto que me rodeaban mis amigos
y
han huido de mi lado incomprensiblemente,
y
aún de mí, antes de esa fuga se han burlado.
Miro en derredor por a alguno hallaros
que
me explique, que me de justificación
de
tales hechos que ni entiendo ni comparto.
Como amiga me ofrecí y me acogisteis
y
de veras, que no sé el porqué de tal mudanza.
Yo os veo cual entonces os conocí,
de
igual manera, con el mismo talante
y
no acierto a comprender vuestra aversión
si
en mí no hay causa que lo justifique.
Yo quiero amigos, necesito amigos, los
que fuisteis
los
que pudieran ser, los que ambiciono.
Siento tan profundo dolor que en mí no
escapa
y
ya me lacera el ánimo de tal manera
que
empiezo a desvariar en mi profundo afán,
en
mi interminable espera.
Venid, venid a mí que me extingo en mi
ser,
que
ya no puedo con tan gran pesar a mi espalda
cargada
ya de desengaños y luchas absurdas
como
lo son todas, pero esta es la propia, la mía,
con
la que sufro cada día inútilmente
en
un anhelante deseo de acercarme a vosotros
que,
sin embargo huís sin que yo sea capaz
de
saber la razón que a ello os impele.
Decidme, ¿qué es lo que causó vuestro
enojo?
¿Que os alejó de mi trato, de mi
entorno?
Cualidad perdida ¿dónde te he olvidado?
Vuelve a mí para recuperar a mis amigos,
los
que añoro, los que eran míos, mis amores, mis tesoros.
No hay mayor amor ni más sincero
que
el que la amistad ofrece, no pide, no exige,
es
fiel y verdadero, es por eso que no entiendo
cómo
lo perdí, quién lo encontró, quién lo esconde
pero,
no me engaño, solo yo soy responsable
pues
perdí la cualidad que a él me acerca,
esa
que se necesita, la única condición
para
que permanezca imbatible cual él es:
la
fidelidad, ¡en qué cruel descuido la dejé atrás!
¡Ay
dolor! Buscadme, encontradme o moriré.
Moriré sin vuestro entrañable amor.
8 Feb. 2013
CUALIDAD
¡Ay! Mal empiezo, es por ello que ya
tiemblo.
Pero basta. ¿Por qué he de ser mi juzgadora?
Ya
habrá otros que con placer lo hagan
deseando
destruir lo que de mí pensamiento
nazca
en momentos precisos y adecuados.
Soy libre para expresar mis ideas o
ideales,
mis
sueños pacificadores o agoreros;
soy
dueña de mis deseos puros o turbulentos
que
en mi interior se hallan, me pertenecen.
Los quiero por ser de mi propiedad
ya
que en mis adentros gestaron y parieron.
Como al más preciado hijo los idolatro
y
conmigo los deseo todo el rato.
No seáis turbas luchando contra mí
pues
daño a nadie he causado ni lo deseo.
No hace tanto que me rodeaban mis amigos
y
han huido de mi lado incomprensiblemente,
y
aún de mí, antes de esa fuga se han burlado.
Miro en derredor por a alguno hallaros
que
me explique, que me de justificación
de
tales hechos que ni entiendo ni comparto.
Como amiga me ofrecí y me acogisteis
y
de veras, que no sé el porqué de tal mudanza.
Yo os veo cual entonces os conocí,
de
igual manera, con el mismo talante
y
no acierto a comprender vuestra aversión
si
en mí no hay causa que lo justifique.
Yo quiero amigos, necesito amigos, los
que fuisteis
los
que pudieran ser, los que ambiciono.
Siento tan profundo dolor que en mí no
escapa
y
ya me lacera el ánimo de tal manera
que
empiezo a desvariar en mi profundo afán,
en
mi interminable espera.
Venid, venid a mí que me extingo en mi
ser,
que
ya no puedo con tan gran pesar a mi espalda
cargada
ya de desengaños y luchas absurdas
como
lo son todas, pero esta es la propia, la mía,
con
la que sufro cada día inútilmente
en
un anhelante deseo de acercarme a vosotros
que,
sin embargo huis sin que yo sea capaz
de
saber la razón que a ello os impele.
Decidme, ¿qué es lo que causó vuestro
enojo?
¿Que os alejó de mi trato, de mi
entorno?
Cualidad perdida ¿dónde te he olvidado?
Vuelve a mí para recuperar a mis amigos,
los
que añoro, los que eran míos,
mis amores, mis tesoros.
mis amores, mis tesoros.
No hay mayor amor ni más sincero
que
el que la amistad ofrece, no pide, no exige,
es
fiel y verdadero, es por eso que no entiendo
cómo
lo perdí, quién lo encontró, quién lo esconde
pero,
no me engaño, solo yo soy responsable
pues
perdí la cualidad que a él me acerca,
esa
que se necesita, la única condición
para
que permanezca imbatible cual ella es:
la
fidelidad. ¡En qué cruel descuido la dejé atrás!
¡Ay
dolor! Buscadme, encontradme o moriré.
Moriré sin vuestro entrañable amor.
*****
MENTIRIGILLAS 15 Ene.
2013
Pronto al grupo acudiré de temor y
angustia llena
pues
acobardándome estoy de mis ideas.
Estoy pronta a dejarme conducir por el
halo venturoso
que
de mi pensamiento extraño me libere y sea como vosotros.
Escribís con inspiración bellos cuentos
y relatos.
Recuerdos de tiempos añorados, y,
soñadas fantasías
las
cuales con deleite recibimos en silenciosa escucha
atentos
a vuestros afanes, ciertos o imaginados
mas,
siempre bien apreciados por vuestro veraz afán
de
traernos distracción, sentimientos o
diversión.
No me turban vuestros escritos, son
francos, sinceros
o
de exquisito amor repletos, de armonía, de pasión...
No tenéis pretensiones de destacar por
poetas o eruditos,
tan
solo compartís parte de vuestra inspiración.
Así desearía yo comportarme, con
delicada sencillez
y
no con la petulancia con la que lo suelo hacer.
Pero creedme; no hay en mí orgullosa
intención.
Mis inocentes dedos se deslizan por el
teclado suavemente
sin
tener en ellos el ánimo de desmoralizaros.
¿Veis? Ahora lo vuelvo a hacer aún sin
querer,
pues
solo escribir quisiera con sencillez, sin maestría,
¡ay
madre mía! en notoriedad vuelvo a caer me temo,
y
no sé por qué me ocurre esto tan a destiempo,
tan
alejado de mi humilde pretensión y proceder.
Quisiera colmaros de inventada fantasía,
-cómo no,
no
existe la fantasía real salvo en los sueños-
mas
estas son ajenas a nuestra voluntad
si
bien, que veraces fueran a veces desearía,
antes
de recobrar la conciencia plena del nuevo día.
Quiero realizar otros escritos, no
sublimes,
a
tanto no se llega mi intención ni mi deseo,
tan
solo vulgares, coloquiales, entretenidos
y
con eso, dar fin al proceso de mi mente embaucadora,
simuladora
de ingenio inexistente, y, sobre todo, carente
de
sentido racional. ¿Seré irreal? Pues... Judgaz. Juzgaz.
CUALIDAD
¡Ay! Mal empiezo, es por ello que ya
tiemblo.
Pero basta. ¿Por qué he de ser mi juzgadora?
ya
habrá otros que con placer lo hagan
deseando
destruir lo que de mí pensamiento
nazca
en momentos precisos y adecuados.
Soy libre para expresar mis ideas o
ideales,
mis
sueños pacificadores o agoreros;
soy
dueña de mis deseos puros o turbulentos
que
en mi interior se hallan, me pertenecen.
Los quiero por ser de mi propiedad
ya
que en mis adentros gestaron y parieron.
Como al más preciado hijo los idolatro
y
conmigo los deseo todo el rato.
No seáis turbas luchando contra mí
pues
daño a nadie yo he causado ni lo deseo.
No hace tanto que me rodeaban mis amigos
y
han huido de mi lado incomprensiblemente,
y
aún de mí, antes de esa fuga se han burlado.
Miro en derredor por a alguno hallaros
que
me explique, que me de justificación
de
tales hechos que ni entiendo ni comparto.
Como amiga me ofrecí y me acogisteis
y
de veras, que no sé el porqué de tal mudanza.
Yo os veo cual entonces os conocí,
de
igual manera, con el mismo talante
y
no acierto a comprender vuestra aversión
si
en mí no hay causa que lo justifique.
Yo quiero amigos, necesito amigos, los
que fuisteis
los
que pudieran ser, los que ambiciono.
Siento tan profundo dolor que en mí no
escapa
y
ya me lacera el ánimo de tal manera
que
empiezo a desvariar en mi profundo afán,
en
mi interminable espera.
Venid, venid a mí que me extingo en mi
ser,
que
ya no puedo con tan gran pesar a mi espalda
cargada
ya de desengaños y luchas absurdas
como
lo son todas, pero esta es la propia, la mía,
con
la que sufro cada día inútilmente
en
un anhelante deseo de acercarme a vosotros
que,
sin embargo huís sin que yo sea capaz
de
saber la razón que a ello os impele.
Decidme, ¿qué es lo que causó vuestro
enojo?
¿Que os alejó de mi trato, de mi
entorno?
Cualidad perdida ¿dónde te he olvidado?
Vuelve a mí para recuperar a mis amigos,
los
que añoro, los que eran míos, mis amores, mis tesoros.
No hay mayor amor ni más sincero
que
el que la amistad ofrece, no pide, no exige,
es
fiel y verdadero, es por eso que no entiendo
cómo
lo perdí, quién lo encontró, quién lo esconde
pero,
no me engaño, solo yo soy responsable
pues
perdí la cualidad que a él me acerca,
esa
que se necesita, la única condición
para
que permanezca imbatible cual él es:
la
fidelidad, ¡en qué cruel descuido la dejé atrás!
¡Ay
dolor! Buscadme, encontradme o moriré.
Moriré sin vuestro entrañable amor.
8 Feb. 2013

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