Mi D. Juan
Eres
tiempo,
Mentiroso y verdadero.
Impetuoso, apasionado,
como
un amante,
en sus
minutos primeros,
para más tarde convertirte
en un
sincero embustero.
Amaneces apacible,
llenando de calma el día,
sin saber si al mediodía
conservarás tu apariencia,
o te
habrás disfrazado
de
grises indiferencias.
Y yo ¿qué soy?
Esa
incauta, tonta, necia,
que te
recibe embelesada
mirando tu rayo hermoso
de calor y de luz vestido
como
“ser”esplendoroso,
ofreciéndote a mi vera
como
si sólo tuya fuera,
para comprobar más tarde
que a
otras se te llegas
engañándolas también
con
las mismas artimañas
y aún, momentos te quedan
para
llamar a otras puertas
en la
negrura embozado.
Bien
te sabes galán sin par.
Bien nos sabes cual pardillas,
inocentes gacelillas
dispuestas a acudir de nuevo
a tu
temprana llamada
en la
siguiente alborada,
de
dulce amor, arrobadas
ante
ti, cuán si te llamaras “Juan”
y nosotras
todas, “Inés”.
Pues
magnífico, grandioso ser,
decirte, en este instante quiero
que
sí. Por ti sufro pues te anhelo.
Cada día te deseo con más amor
porque
cada día más me acerco
no a
tu ocaso, sino al mío,
y de
no ser por ti, hoy aquí
no me
hallarías.
Tú
eres quien me da la vida
así, que sé falso, te lo imploro.
Mas...
no te olvides de mí.
**********
.

0 comentarios:
Publicar un comentario