Red de Hombre
Joven como la primavera.
Fresca como el agua de lluvia.
Lozana, como una mujer serrana
de las tierras de Castilla.
Inocente, como una violeta.
Cordial, como un cachorrillo.
Fiel como una balanza.
Inexperta, como una chiquilla.
Sale al camino pisando fuerte
sobre un terreno inseguro
y, dando traspiés se enfrenta
a los peligros del mundo.
No hay fieras ni serpientes,
ni otro animal dañino;
agazapado está el hombre,
La enreda en sus redes,
ocultas, pero absorbentes,
ni se ven ni se sienten
y, enmarañada en ellas,
ya solo, consiente.
Es su presa para siempre;
la lleva, la trae, se alimenta de ella
que no se defiende.
Desde la malla de su red
observa la vida y la muerte.
Quisiera liberarse, volar
pero... si no fuera la red suficiente,
tres razones más tiene para, inmóvil,
permanecer esperando que el tiempo
resuelva bien o mal, su suerte.
En la red ha madurado,
ya no es joven ni fuerte,
si no se libera ahora
ya, que nunca lo intente.
Y se debate, insegura.
La red parece que cede,
ya están pasados sus hilos;
puede que ahora lo pruebe.
¡Vamos! ¡Aléjate! ¡Aún puedes!
se dice a sí misma y sin embargo
algo la retiene y quieta permanece.
¡Si es solo un salto al vacío
y luego, vivir ya sin redes!
¿Por qué no lo hace? ¡Si puede!
¿Le asusta enfrentarse a otra vida?
¿Tan cobarde es, tan débil?
La tela que teje la araña
aún perfecta, al fin cede.
La red tejida por un hombre
no ha de ser más fuerte.
¡Qué angustia! ¡Qué zozobra!
¿Salta, o a la red se adhiere?
¡No puedo sufrirlo,ni verlo!
Me alejo,no puedo hacer nada;
ella ha de decidir su suerte
pero... me gustaría tanto...
saber que está libre...
Destino mío, no quieras para mí
ni red, ni ataduras tan fueres.
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