Gemidos en la Noche
Cuando la tarde caía ella gemía
y gemía por la tarde perdida.
Su cuerpo incapaz de sentir
la pasión que le ofrecían.
No es insensible su carne;
no está muerto su deseo
ni perdida su ardentía.
Puede calentar las sábanas,
puede arder de pasión fría,
qué siente... ¡Ay cómo siente!
pero no a esa compañía.
Sabe que caerá la noche
y hará que su fuego se extinga
como agua de tormenta en la serranía.
Lo sabe, lo teme y lo acepta;
ha pactado con su vida,
la vida que es solo de ella
y no desea dar pleitesía a nadie;
ninguno es su dueño.
¡No!. ¡Ya no! Que olvidado el yugo...
Qué hermosa se siente la vida.
A tientas, sola en la oscuridad
puede palpar la libertad.
La mujer se fusiona en la noche.
La noche la absorbe.
¡Ay la noche, cómo gemía!
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