miércoles, 4 de septiembre de 2013

1 - Adivinanza - 2 - De Cuentos


                                                                          Desgarro

    Tienes la mirada soñadora...
Qué bien leíste en mis ojos cuando apenas me conocías.
Efectivamente, tenía la mirada soñadora y yo entonces no lo sabía.
Lo fui aprendiendo poco a poco,
lo fui aprendiendo día a día,
soñando que era sueño lo que oía,
soñando que era sueño lo que vivía,
soñando que era sueño lo que sufría.
No quería admitir lo que ocurría;
no podía admitir lo que sabía;
No podía admitir que eso pasara tan cerca de la vera mía.
Y me rendí a la evidencia dejando de soñar un día,
para admitir la verdad no confesada, pero sentida.
Y era tan dolorosa, tan cruel, tan atrevida, tan triste...
que volví a querer soñar que en un sueño vivía la vida.
No quiero que sea verdad, estoy soñando que sueño ¡Mira!
Mira mis ojos, verás en ellos que sueño;
por eso tengo la mirada soñadora que tú adivinaste un día.

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                                                                  Final de cuento


Lágrimas que pugnáis por brotar de mis ojos
¿no os dais cuenta de que no quiero llorar?
Quiero sonreír y si aparecéis en mi rostro
mi sonrisa será un rictus, solo eso será.
Quiero sonreír y sentir la frescura de una carcajada
resonar en mis oídos que provenga de mí.
Sentir la alegría de la vida fluyéndome,
sintiéndome toda: mi espíritu, mi pensamiento,
y reír, reír, reir aún sin saber de qué, solo reír.
Recordar solo lo bello y verdadero que hay en mi vida,
los momentos dichosos vividos con todos los míos.
Hay muchos seres a mi alrededor por quienes luchar,
con quienes compartir alegría, cariño...
Sé todo esto y no me basta ¿Por qué?
Que más necesito para ser insensible a la tristeza.
¡Dolor, tú no eres más fuerte que yo, no te empeñes;
no me vencerás, no lo intentes!
He refrenado mis lágrimas, humedecen mis ojos
pero no resbalan por mis mejillas, a través de ellas veo.
No me impiden escribir mis humildes palabras
que son solo para mí como mis contenidos sollozos.
¡Lágrimas! Permaneced en la cavidad que os está reservada.
No mojéis mi cara, no saléis mis labios,
no rompáis mi sonrisa ni estorbéis mi dicha.
No en este momento que soy presa vulnerable.
Reservaos para felices momentos
cuando arranque la espina que infecta mis sentimientos;
cuando consiga recobrar la calma que precisa mi entendimiento;
cuando seamos todos para uno como en un cuento.
Un cuento con final feliz, con final de cuento.
Final con perdices que espero hace ya ...¡Cuánto tiempo!  

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