domingo, 21 de julio de 2013

1 - Tras los Cristales / 2 - Primeriza


Tras los Cristales

¡Mamá! ¡Mira la luz del día!
dice la niña con alegría
mirando por la ventana,
en una cálida mañana de primavera...
No es la primera vez
-ni será la última-
que madre e hija
funden sus caras
junto al cristal
mirando el paisaje 
que desde allí divisan
ladera abajo hasta el trigal,
en una cálida mañana de primavera...
El paisaje es el mismo,
pero la madre, ya sola, 
con mirada triste añora
aquellos días felices, 
y, ladera abajo, junto al trigal,
una cruz rompe la armonía del campo,
ahora otoñal.
Otoñal es ya su pelo,
otoñal es ya su recuerdo...
¡Abuelita! ¡Mira qué gris está el día!
parece que va a llover.
En los ojos de la abuela
ya están lloviendo
 lágrimas de desconsuelo,
porque la nieta
está solo en su deseo;
que se fue la hija
dejando solo muchos recuerdos,
en una cálida mañana de primavera.

*****  

Primeriza

Rubio, ensortijado pelo.
Ojos de no se sabe qué color
porque solo reflejo de luces se ve en ellos.
Piel de melocotón
que envidia causa a este fruto
delicioso de las tierras de Aragón.
Ni el más perfecto gorgeo
del más lindo pajarillo
se iguala a tu balbuceo
y al chupeteo de tus dedos.
Embelesada estoy mirándote
y mi dicha ¡ni me creo!
Tú mi preciado tesoro;
tú has abandonado mi cuerpo
para hacerme la persona más feliz,
la más amada, la más gozosa,
que madres en el mundo hay muchas
pero ninguna lo es tuya.
Tú eres mi bebé querido, 
el que Dios para mí ha elegido.
Voy a cuidarte... ¡ni se sabe!
que todos mis mimos son únicos,
que todos mis arrullos son nuevos,
como si tú, bebé de mi vida 
hubieras sido el primero.
Que el parto se ha inventado en mí.
Así de tonta me siento. 

 *****

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