1- El destino caprichoso,
en cumpliendo mis anhelos
cual antesala del cielo,
los ignora muy afanoso.
Nuestro sino receloso,
inventador de señuelos,
provocador de recelos,
frena deseos gozosos.
Y...¿por qué, si siendo sinceros,
auxiliamos a los hermanos,
a ninguno daño causamos
y eludimos actos dolosos?
¿Si méritos acumulamos
plenos de sueños placenteros,
engarzando a seres humanos
no podemos vivir gozosos?
Si alguien a esto responderme puede
hágalo presto, pues el corazón me duele.
Necesito respuestas, no justificaciones.
*****
2- De todo lo que perdemos al vivir
nada como el tiempo es tan apreciado
y, al pasar por él, tan desperdiciado
pensando tan solo en sobrevivir.
Sin entender siquiera, que percibir
el cambio en nosotros realizado
sucede cual ladrón agazapado,
a la espera de su fruto recibir.
Y nos embebemos en diarios quehaceres
pendientes de echar al reloj una ojeada,
sin ser conscientes de que en cada una dejamos
briznas de aliento de nuestra vida olvidadas
y, es así como un día, estamos sin estar,
afortunadamente, siendo ya inconscientes.

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