De Aguantes
Hete qué aquí me veo
abrasada del sol y sin sombrero.
Así, sin miramientos se va marchando mi
vida
sin grandes acontecimientos.
Total, ná, lo que toda la plebe hace:
Nací sin elección pues no me
consultaron
sino que llegado el momento
salí al mundo, éste ya creado.
Con el cuidado de mis padres crecí,
-luego lo supe pues era sabia pero
no tanto-
Digo que sabia era porque así lo quiero
no porque verdad fuera ya que
hasta ahora
nada importante hice, ni mediocre
ni lumbrera.
Una personilla vulgar se desarrolló en mí
y un gran intelecto quedó en
suspenso;
por un ápice de tiempo a ello no
accedí,
y mira que me esforcé, día y noche
cavilando .
la manera de absorber algunas sapiencias;
todo en vano, a las puertas me
quedé.
Y en este estado frustrado evoluciono por
la vida
sin un fin determinado que la haga
más sencilla,
pero claro, si no se tiene
capacidad lógica de pensamiento
pasa lo que pasar suele, cateada
en experiencias
logradas pues, apenas, unos
cuantos “quebrados”
de cabeza, -creo que se dice- a lo
sumo y sumo por tanto
casi ceros en expresiones y ceros
en adquisiciones
de conocimientos de esos que se
dicen culturales.
No, si ya pienso, porque eso sí, pienso de
continuo
en que la vida que vivo no es la
vida que pedí,
o…¿no pedí ninguna? Sí, eso creo recordar,
llegué tarde a todo y ahora me
tengo que aguantar.
*****
Carmen la de Alcalá
Pontevedra 24 agosto
2020

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