jueves, 16 de abril de 2020

Magda Lena


       
  
                                                        Magda  Lena     (Cuento)

   -Ay, cariño, qué ilusión, lo llamaremos Guillermo como mi padre, ¿te parece?
   -Bueno, yo también quiero niño pero en el nombre nos tendremos que poner de acuerdo, digo yo, cariñito…
   - Te das cuenta, están hablando de chicos, menudo sorpresón se van a llevar, ja ja, ja.
   Ellas se divierten mientras se van desarrollando en ese lugar reservado solo para las dos.
   -Figúrate, y no quieren saber lo que les llega.
   Pero en tanto imaginan cosas imposibles para pasar el tiempo. 
   -Yo voy a visitar ese órgano que tenemos tan cerca. Y se va muy decidida a darse un paseo por ese largo túnel que huele un poco fatal; cuando regresa se lo dice a su hermana y ésta le dice que mientras, ella ha estado en otro donde casi se ahoga en un líquido amarillo y qué tampoco desprendía buen olor, pues vaya excursión qué hemos hecho, ríen divertidas.
   - Mejor vamos a imaginar aventuras qué nos hagan llenarnos de fantasía y seamos ya famosas cuando lleguemos a la luz, dejaremos pasmados a quienes nos esperan. - Vale, pues a ello. Y muy aguerridas se disponen a viajar y, al despedirse una dice: oye, ¿no crees que nosotras hemos de elegir nuestro propio nombre?           -Ahhh, pues sí, me parece muy bien.
   - Yo quiero Magdalena.
   - Anda, pues yo también había pensado en ese, qué casualidad. Pues haremos una cosa, nos lo repartimos, yo Magda y tú Lena.
   - Qué idea tan buena, ya verás cuando nos vean y se lo digamos, nos vamos a partir de risa cuando les veamos la cara a todos los que impacientes nos esperan.
   Así comienzan sus aventuras imaginarias. Magda se va con su petate y llega a una isla donde solo hay muchos cocodrilos pero no se asusta, parada en medio de ellos les dice que ella será su dueña y que tendrán que hacer lo que les mande y, de este modo, el más grande de todos se inclina ante ella y le rinde pleitesía, o sea, peloteo, porque realmente ese ser pequeñajo sin saber por qué les intimida y, montada sobre él recorre todos los rincones fangosos del contorno, mientras una gran fila de cocodrilos de todos los tamaños les siguen cantando una extraña pero bonita melodía. Magda está asombrada de ver los parajes tan bonitos a su alrededor y, piensa en lo que contará a su vuelta a su compañera que, a su vez, ha montado en un globo aerostático y está recorriendo medio mundo hasta que el globo pierde fuerza y lentamente va cayendo…en el mar. ¿Cuánta agua, esto sí que me gusta y no esa pestilencia que había en nuestra cercanía.
   - Lena nada en la profundidad del agua en torno a los arrecifes, junto a multitud de peces de inimaginables formas y colores: ve estrellas de mar, caracolas, toros, sapos, corales, murciélagos, peces voladores, lunas, corales... muchos más pero lo que más asombro le causa es ese tan enorme que parece hacerse de noche sobre  ella y, después para su sorpresa una voz le dice: pequeña vida humana, ¿qué haces por aquí tú sola, no ves que aquí hay muchos peligros?       Un pez grande podría devorarte, vuelve a tu mundo pues cuando en este fondo se haga la oscuridad más absoluta ya no te podrás marchar.
   Lena entonces siente un poco de miedo e impulsándose hacia arriba se eleva nadando con todas sus fuerzas no sin antes haberle dado las gracias al delfín que la ve alejarse contento de su buena acción.         Así es como Lena regresa a su segura envoltura y al verse sola se preocupa mucho de la suerte que haya corrido su querida hermana, aunque aún no sabe que lo es.
   Después de un rato que a ella se le hace larguísimo vuelve Magda toda inflada de contento y ambas se abrazan llenas de emoción, cada cual quiere contar sus aventuras y se atropellan hablando ambas a la vez y mientras todo eso se están contando, ha pasado bastante tiempo.
   - Oye, interrumpe Lena, para, se oyen voces humanas, ahh, ay, ayyy, qué me voyyyy, y Magda queda sola y un  poco asustada pero al poco rato es ella la que sale de su globo acuático en el que vivían hasta ese momento.
   ¡Sorpresón.! Seis pares de ojos miran asombrados a las recién llegadas, sobre todo cuatro. Más tarde ellas saben que son hermanas gemelas. Abren los ojitos pero no  pueden verse entre sí, sin embargo,  se dan cuenta de que esas caras que las miran con embeleso; presienten que han llegado a un mundo real y que las espera mucho amor.
   Más tarde, sobre ese vientre suave y blando abren poco a poco los ojos y al fin pueden verse de nuevo. Saben que las van a querer muchísimo y del nombre que tendrán ya ni se acuerdan. Fin

                                                                                                                   9  febrero  2020        
   

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