El
grito (Alegoría)
…y gritaba el grito y nadie le escuchaba
que eran gentes de paz y el ruido
les molestaba.
Y volaba el viento acariciándoles la cara
y al viento lo aclamaban
pues eran gentes de bien y el
viento les agradaba.
Y bajo la lluvia mansa las buenas gentes
caminaban
agradeciendo al cielo la
bendición del agua,
y los niños de esas gentes en los
charcos chapoteaban.
Y el grito, gritó más fuerte para que todos
lo escucharan.
Mil ojos volviéronse hacia donde él estaba.
Mil oídos tapáronse con las palmas.
Quinientas bocas mandáronlo callar,
indignadas
que eran gentes de pro y él no
las amilanaba.
Y expulsaron al grito con sus voces
cuitadas.
El grito -a quién la felicidad desagradaba-
no resistió el murmullo de sus
voces
que en susurros lo acusaban,
y acalló sus voces en el fondo de
su garganta.
Y las sencillas gentes que una
familia formaban
vivieron siempre felices sin
gritos que los conturbaran.
Al grito, errante, sin rumbo, se le quebró
la voz gastada.
Se convirtió en mudo. Convirtióse en nada.
Nov.
2000
*****

0 comentarios:
Publicar un comentario