Me Dolió ¡Me Dolió Tanto!
Propuse un tema "El amor a los ochenta" (en un grupo al que asisto) y la respuesta fue hilarante por parte de
algunos, a uno en especial recuerdo por señalarse más del resto y su nombre
callo, porque... ¿es eso importante?
No, desde luego no. No lo es, pero a mí me dejó algo
triste por la respuesta tan indiferente en esos impensados instantes.
No hay amor a los ochenta, ni a los sesenta entonces, o a los
noventa; tanto da unos años más o menos después de traspasar la barrera en la
que los de menos edad llaman “ancianos” sin darse cuenta que ellos a su vez,
son viejos para los muy jóvenes.
Pero que lo nieguen los que tengan más de sesenta... antes
que se den cuenta estarán en los ochenta si la vida tiene a bien guardarlos
hasta entonces.
Yo lo dije
sin pensar; sin pensar en obtener tal cruel respuesta. Mis mismos coetáneos en
edad, o algo menos, que tampoco es tanta la diferencia, me condenan a no tener
amor por ser ya vieja; nos condenan a todos, por ser ya viejos, a no
experimentar ese sentir tan intenso que no conoce de años, ni de achaques, y
que en cambio conoce bastante de recuerdos, de soledad y de experiencia y
porque ya lo ha conocido, es por lo que no quiere renunciar a ello.
Renunciaré a la esperanza del amor cuando ya no exista, el
amor, que no yo, pues aunque yo falte el amor seguirá imperando sobre cualquier
otro sentimiento y, es por eso que cada día elevaré al cielo mi rostro,
arrugado, cansado, viejo... pensando que ese puede ser el día que de nuevo
vuelva a mí ese hermoso sentimiento y doy fe de que no solo es posible, sino
que testigo directo soy, de que esto es un hecho cierto, y no escribo más, tan
solo al principio me remito: me dolió, me dolió tanto que aunque sea solo
impensadamente se le niegue el amor a un viejo.
11 Feb. 2014
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