¿Qué Haré?
Supongamos que alcanzamos el cielo;
¿qué haremos cuando estemos allí?
¿Estaré mano sobre mano todo el tiempo?
¿Podré llevarme acaso el ordenador?
Mira que me barrunto que eso de ser como ángeles
parece que ha de ser bastante muermo.
Claro que tal vez me entretendré contando nubes
o, saltando de una a otra con brincos imposibles,
o viéndolas lagrimear a chorros hacia la tierra.
Me distraeré contando personas en la lejanía
cual si se tratara de hormigas, por ejemplo.
¿Qué haré sin cuerpo para gozarlo?
Sin los dulces de mi hija, ni chuletones,
ni cocidos, ni tortillas, ni jamones,
ni deliciosas frutas en las diferentes estaciones.
Sin amigos con quienes departir,
ni la lectura de interesantes novelones.
¿Podré acaso llevarme mis bolígrafos,
mis papeles para aprender a escribir
tal como lo hacía mi querida Gloria Fuertes?
pues hacer divertirse a la gente -sobre todo niños-
es tan importante como hacer el bien amando
a todos los seres humanos sean o no, cristianos.
Qué desasosiego no alcanzar a saber
nuestro venidero acontecer hasta después
mas, si se nos ha sido negado será, presupongo,
que ha de tener un hermoso trasfondo,
como un gran regalo inesperado
con que alguien que bien te aprecia, te lo ofrece
sin motivo ni razón, tan solo porque te quiere.
Pues luego de este soliloquio...
siento el suspenso y la emoción de un niño
en la víspera de sus creídos Reyes.
Si rememorar aquella fantasía he podido
solamente con escribir lo que de mí ha salido
en un instante... ya no hay en mí duda posible:
hay un tiempo en el cielo divino y placentero
en el cual nada nos falta. ¡Sí!¡Ay mi afán
despierto y esperanzado! Seré feliz en el cielo.
*****

0 comentarios:
Publicar un comentario