Invierno
Ha
llegado el tiempo frío una vez más para hacerse protagonista de mi breve
historia acontecida a mis queridos amigos de los deportes de nieve, también
montañismo, pero si la montaña se atavía de blancos y tenues tejidos, delicados
cual pétalos de rosa, el deporte afín a ella, se convierte en una "ventura" apasionante que solo ellos nos pueden transmitir, eso sí, precisarían atesorar
un delicado y extenso lenguaje para poder hacernos comprender el porqué de su
apasionado encuentro con la nieve que para gran parte de sus admiradores se
convierte en poesía.
Poesía. Es
cierto. A todos nos encandila verla tras los cristales al abrigo de nuestra
confortable casa cuando transforma la vista que vemos habitualmente. Se siente
regocijo y en muchos casos nostalgia de aquellos lejanos tiempos en los que de
chiquillos nos echábamos a la calle a jugar con la nieve sin sentir el frío en
nuestras manos hasta que ya, de nuevo en casa, nos dolían mientras iban
recobrando su temperatura poco a poco. En cierta manera casi todos fuimos
amantes de los deportes de invierno como se dice ahora.
Entonces
no teníamos el aluvión de reportajes de que hoy disponemos para ser
espectadores de las atrevidas pruebas deportivas que nos ofrecen y asombran.
Así mismo es un deleite admirar las
piruetas casi increíbles que realizan los patinadores, hombres y mujeres, a
veces juntos y otras, solos en la pista. ¡Cuántas horas de entrega y
entrenamiento arrastran todos sus músculos para conseguir esas figuras que más
tarde exhibirán durante unos minutos, breves, donde se les dará una puntuación
que esperan con el corazón en la boca¡
Cada año
mejoran estas presentaciones y por tanto el esfuerzo por todos realizado, el cual,
para la mayoría no es recompensado. Es tan difícil llegar a las pruebas finales
a las cuales, solo acceden los mejores clasificados y hoy en día cuentan
incluso las milésimas.
Los
espectadores también sufrimos un poco por ellos; cuando alguno se cae, ya sea
en la pista de hielo, ya sea en las pendientes de las montañas acondicionadas
para efectuar deslizamientos y habilidades que cada año aumentan con nuevas
cabriolas que nos abren la boca de emoción a los que somos amantes de los
deportes.
En fin, que el
invierno es una estación esperada con mucha expectación para quienes dependen
de sus fríos y nevadas para subsistir, como
otros esperan ansiosos al calor por la misma razón.
Los que no somos ni hemos sido deportistas
bien hacemos en reconociéndolos su ejemplar voluntad y esfuerzo. 29 Nov. 2013

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