lunes, 13 de enero de 2014

Invierno (Algo de prosa)


  

                                                                   Invierno                                    


     Ha llegado el tiempo frío una vez más para hacerse protagonista de mi breve historia acontecida a mis queridos amigos de los deportes de nieve, también montañismo, pero si la montaña se atavía de blancos y tenues tejidos, delicados cual pétalos de rosa, el deporte afín a ella, se convierte en una "ventura" apasionante que solo ellos nos pueden transmitir, eso sí, precisarían atesorar un delicado y extenso lenguaje para poder hacernos comprender el porqué de su apasionado encuentro con la nieve que para gran parte de sus admiradores se convierte en poesía.
    Poesía. Es cierto. A todos nos encandila verla tras los cristales al abrigo de nuestra confortable casa cuando transforma la vista que vemos habitualmente. Se siente regocijo y en muchos casos nostalgia de aquellos lejanos tiempos en los que de chiquillos nos echábamos a la calle a jugar con la nieve sin sentir el frío en nuestras manos hasta que ya, de nuevo en casa, nos dolían mientras iban recobrando su temperatura poco a poco. En cierta manera casi todos fuimos amantes de los deportes de invierno como se dice ahora.
    Entonces no teníamos el aluvión de reportajes de que hoy disponemos para ser espectadores de las atrevidas pruebas deportivas que nos ofrecen y asombran.
    Así mismo es un deleite admirar las piruetas casi increíbles que realizan los patinadores, hombres y mujeres, a veces juntos y otras, solos en la pista. ¡Cuántas horas de entrega y entrenamiento arrastran todos sus músculos para conseguir esas figuras que más tarde exhibirán durante unos minutos, breves, donde se les dará una puntuación que esperan con el corazón en la boca¡
    Cada año mejoran estas presentaciones y por tanto el esfuerzo por todos realizado, el cual, para la mayoría no es recompensado. Es tan difícil llegar a las pruebas finales a las cuales, solo acceden los mejores clasificados y hoy en día cuentan incluso las milésimas.
    Los espectadores también sufrimos un poco por ellos; cuando alguno se cae, ya sea en la pista de hielo, ya sea en las pendientes de las montañas acondicionadas para efectuar deslizamientos y habilidades que cada año aumentan con nuevas cabriolas que nos abren la boca de emoción a los que somos amantes de los deportes.
                                En fin, que el invierno es una estación esperada con mucha expectación para quienes dependen de sus                        fríos y nevadas para subsistir, como otros esperan ansiosos al calor por la misma razón.
    Los que no somos ni hemos sido deportistas bien hacemos en reconociéndolos su ejemplar voluntad y esfuerzo.                                                                                                          29  Nov. 2013                                                                                                         
                                                                                                                                                                                                        



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