jueves, 10 de octubre de 2013

Tierra y Cielo



    Tierra y cielo



        Paz buscaba el labriego

 luego de refrescarse
que estaba caliente la tarde
por el sol, el trabajo y el aire. 
        Acomodóse bajo el frondoso árbol
que un día sembrara su madre
cuando lo llevaba en el vientre.
        Así le le contara su padre
una vez y otra y otra, incansable.
        Pareciera que solo esta historia
diérale consuelo  a su dolor irreparable.
   
    Prendió un cigarro, de picadura,
recio como sus manos, su encendedor,
sus arrugas, su gesto, su figura...
y más que fumar, mordía el cigarro
como si quisiera destrozarlo.
        Lo escupía a trozos y en ellos arrojaba su ira;
de ella se despojaba antes de regresar
con los hijos al hogar.
        ¡Perra vida! También su mujer le dejara...
y en qué estado... la quería tanto...
        Creen las gentes de ciudad
que el amor de los campesinos no es tierno;
si nadie mima la tierra como ellos,
¿no habían de hacerlo con una mujer?
         La tranca a la puerta echada,
los chiquillos a sus sueños,
y él, otra noche de desvelo.
        La tierra. Al otro día la tierra.
        En la noche, ésta le parece cielo.
        El labriego cierra sus ojos sin sueño.
                              
                                       **********                              


0 comentarios:

Publicar un comentario

 
;